Una virtud es una cualidad dada por Dios para que la persona progrese en santidad. ¿Te imaginabas que también la religión es una virtud?
Dios no nos deja solos en el camino de la santificación, por eso, aunque nacemos con el pecado original, llevamos dentro de nosotros el deseo de Dios de manera natural. Pero el bautizado recibe, además, las virtudes sobrenaturales para conocer, amar y servir a Dios. Aquí es donde entra la virtud de la religión.












