Todos, sin excepción, estamos asediados por el consumismo. La mercadotecnia es muy hábil para asociar el anhelo de felicidad, belleza, salud, fortaleza, prosperidad y gozo con determinados productos. Y en esta época navideña la seducción es mayor. ¿Qué dice la Iglesia en su Doctrina Social a este respecto? ¿Qué dice de los bienes y poder adquisitivo?
Tal vez resulte extraño saber que la Iglesia tiene una Doctrina Social que le lleva a considerar temas como el consumismo. Y aunque podría parecer que estos temas no le corresponden, la realidad es que la Iglesia –Madre que nos protege y Maestra que nos instruye– al peregrinar con nosotros, sus hijos, se interesa y le compete todo aquello que nos afecte pues tiene claro que “es la persona del hombre la que hay que salvar. Es la sociedad humana la que hay que renovar” (Gaudium et spes, n. 3).
Lo que para nosotros, sus hijos, es importante, también lo es para la Iglesia. Por importante no nos referimos únicamente a aquello en lo que depositamos nuestro interés o reflexión, sino todo aquello que nos afecta, aunque no tengamos conciencia de ello.













