Dios llamó a Raquel a la vida consagrada y la respuesta generosa alcanzó a sus padres.
Emilio Puñet comparte con Aleteia los recuerdos de aquellos momentos en los que su hija dijo “sí” a la llamada de Dios a la vida consagrada.
“Cuando nuestra hija Raquel nos dijo que creía que tenía vocación de Hermana de María de Schoenstatt tras dos años largos discerniendo, acogimos con enorme alegría que Dios se hubiera fijado en nuestra familia para suscitar una vocación”.













