La primera guerra mundial diezmó a una generación de europeos, pero también contribuyó a popularizar la santidad de la monja Teresa Martín, beatificada en 1923
Al igual que muchas iglesias francesas, la capilla de san José de los Carmes de París alberga una estatua de la segunda patrona del país, santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, como se la conoce. Se trata de una capilla dedicada íntegramente a la patrona de las Misiones, diseñada poco después de su canonización en 1925.
"Para decorarla ,explica Jean de Saint-Chéron en su libro sobre la Pequeña Teresa, los dos pintores y hermanos -Paul y Amédée Buffet- idearon un ciclo de siete escenas para evocar la vida de la santa. La vida, pero también la posteridad de la Lexovienne. El último panel muestra a Teresa 'en primera línea, a la hora del asalto, en las trincheras del 14'".













