El cuerpo humano debe ser tratado con dignidad porque ha sido morada del Espíritu Santo, por eso entendemos que los difuntos deban sepultarse en un lugar santo
Una antigua costumbre adoptada por casi todas las culturas es la de sepultar el cuerpo de los difuntos.
La Iglesia lo ha hecho también, como lo encontramos en la Instrucción Ad resurgendum cum Christo acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación:












