separateurCreated with Sketch.

Juan Pablo II era fanático de un autor ganador del Nobel

SAINT JOHN PAUL II,KAYAK
whatsappfacebooktwitter-xemailnative
Philip Kosloski - publicado el 21/10/24
whatsappfacebooktwitter-xemailnative
San Juan Pablo II mencionó por su nombre a Henryk Sienkiewicz en su primera homilía como Papa, destacando la novela más popular del autor

Los Papas no suelen hablar públicamente de literatura o de sus libros favoritos, aunque el Papa Francisco es una excepción a esa regla. San Juan Pablo II también hablaba abiertamente de su literatura favorita, e incluso mencionó a uno de sus autores favoritos en su homilía inaugural como Papa, el 22 de octubre de 1978:

"Según una antigua tradición (magníficamente expresada literariamente en una novela de Henryk Sienkiewicz), Pedro quiso abandonar Roma durante la persecución de Nerón. Pero el Señor intervino: fue a su encuentro. Pedro le habló y le preguntó '¿Quo vadis, Domine?' ( ¿Adónde vas, Señor?). Y el Señor le respondió al instante: 'Voy a Roma para ser crucificado de nuevo'. Pedro regresó a Roma y permaneció allí hasta su crucifixión".

¿Quién fue Henryk Sienkiewicz?

Henryk Sienkiewicz fue un popular escritor polaco de finales del siglo XIX y principios del XX. La novela que le dio fama internacional se titulaba Quo Vadis y era una obra de ficción histórica ambientada en la época del emperador Nerón en Roma.

Quo Vadis se tradujo a lenguas de todo el mundo y le valió a Sienkiewicz el Premio Nobel de Literatura en 1905.

San Juan Pablo II comentó los temas espirituales de la novela durante la proyección de una adaptación cinematográfica en 2001:

"¿Quo vadis, homo? 'Joven o mujer, ¿adónde vas?'. ¿Vas al encuentro de Cristo, o sigues otros caminos que te alejan de Él y de ti mismo?

La pregunta nos golpea con más fuerza, cuando recordamos que el lugar donde nos encontramos en este momento es precisamente el lugar donde, hace 2 mil años, tuvieron lugar los hechos narrados por la novela y la película Quo vadis.

En efecto, nos encontramos en la zona del Circo de Nerón, donde fueron martirizados muchos cristianos, entre ellos san Pedro. Testigo mudo de aquellos trágicos y gloriosos acontecimientos es el obelisco, el mismo obelisco que entonces se encontraba en medio del Circo y que, en el siglo XVI, se erigió en medio de la plaza de san Pedro, corazón del mundo católico. Encima del obelisco está entronizada la Cruz, para recordarnos que el cielo y la tierra pasarán, con sus imperios y reinos humanos, pero Cristo no pasará jamás: Él es el mismo: ayer, hoy y siempre".

Si no has leído el libro (o visto la película), considera la posibilidad de comprarla, por recomendación de san Juan Pablo II.

¿Te ha gustado leer este artículo? ¿Deseas leer más?

Recibe Aleteia cada día.