Dice Jesús que no podemos "servir a Dios y al Dinero. ¿Querer que el Padre se ocupe de nuestras finanzas será una falta de confianza en su Divina Providencia?
Una preocupación perpetua para el ser humano será la cuestión del dinero, y estará en su oración pedírselo a Dios.
En su epístola, a menudo poco conocida, Santiago exhorta a la comunidad de Jerusalén a tener una fe activa, volcada hacia los pobres. Hace la siguiente observación sobre las oraciones de los fieles:













