Atender a las personas mayores y a los enfermos beneficia a los pacientes y a la sociedad pero ¿qué pasa con los cuidadores? Habla Sor Zulema, hermanita de los ancianos desamparados
Aquel Viernes Santo, sor Zulema decidió no asistir a la procesión por las calles de la ciudad española de Barbastro porque una de las ancianas del Hogar Padre Saturnino se encontraba muy débil.
Intuía que esa mujer estaba ya al final de su vida, una vida especialmente sacrificada desde que quedó viuda con cuatro hijos pequeños.














