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¿Qué significa “cada día” en el Padre Nuestro?

EUCHARIST
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Philip Kosloski - publicado el 21/06/24
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Aunque pueda parecer que "cada día" es una palabra sencilla, la palabra griega original utilizada solo se encuentra en esta frase en todo el Nuevo Testamento

Puede ser tentador rezar el Padrenuestro mecánicamente, sin fijarse en las palabras precisas que rezamos. Muchas de las palabras tienen múltiples significados espirituales, especialmente la palabra, "cada día".

El pan de cada día

La palabra se utiliza en la petición "danos hoy nuestro pan de cada día", y es única, como explica el Catecismo de la Iglesia Católica.

"Cada día" (epiousios) no aparece en ninguna otra parte del Nuevo Testamento.
CEC 2837

A continuación, el Catecismo subraya tres significados particulares de la palabra que se utiliza en la Biblia:

1 CONFIANZA EN DIOS

Tomada en sentido temporal, esta palabra es una repetición pedagógica de "hoy", para confirmarnos en la confianza "sin reservas".
CEC 2837

2LO QUE ES NECESARIO

Tomado en sentido cualitativo, significa lo necesario para la vida y, más ampliamente, todo bien suficiente para la subsistencia.
CEC 2837

3PAN EUCARÍSTICO

Tomado literalmente (epi-ousios: "super-esencial"), se refiere directamente al Pan de Vida, el Cuerpo de Cristo, la "medicina de la inmortalidad", sin la cual no tenemos vida en nuestro interior. Por último, en relación con esto, su significado celestial es evidente: "este día" es el Día del Señor, el día de la fiesta del reino, anticipada en la Eucaristía que es ya el anticipo del reino venidero. Por eso conviene que la liturgia eucarística se celebre cada día.
CEC 2837

San Agustín comenta este último significado del Padre Nuestro:

La Eucaristía es nuestro pan de cada día. La fuerza de este alimento divino hace de él un vínculo de unión. Su efecto se entiende entonces como unidad, de modo que, reunidos en su Cuerpo y hechos miembros suyos, lleguemos a ser lo que recibimos... Este es también nuestro pan de cada día: las lecturas que escuchan cada día en la iglesia y los himnos que oyen y cantan. Todo esto es necesario para nuestra peregrinación.

San Pedro Crisólogo añade también su propia reflexión:

El Padre celestial nos exhorta, como hijos del cielo, a pedir el pan del cielo. El mismo [Cristo] es el pan que, sembrado en la Virgen, resucitado en la carne, amasado en la Pasión, cocido en el horno del sepulcro, reservado en las iglesias, llevado a los altares, proporciona cada día a los fieles el alimento del cielo.

Es fascinante cómo una simple palabra puede tener un significado tan profundo.

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