Si Jesús y sus discípulos hablaban arameo en la Galilea ocupada por los romanos, ¿por qué se escribieron los Evangelios en griego?
Arameo, hebreo y griego: tres lenguas se hablaban en Palestina en la época en que Jesús puso los pies en la tierra. Mientras que los galileos del interior hablaban arameo, los judíos de la diáspora, al igual que los habitantes de las grandes ciudades y de la costa, hablaban griego, la lengua utilizada por la administración romana que ocupaba el país.
En Judea, al sur de Samaria, se hablaba hebreo, mientras que en Galilea esta lengua se reservaba para los rituales funerarios y las oraciones. Jesús, en cambio, hablaba arameo: algunas expresiones han permanecido inalteradas en los Evangelios: "Talitha kum" (Mc 5,41); "¡Effatha!" (Mc 7,34); o también, antes de expirar en la cruz: "Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?" (Mc 15,34). ¿Por qué, en este crisol polifónico de culturas e influencias, se escribieron los Evangelios en griego?













