A petición del Vaticano, Éric-Emmanuel Schmitt partió el pasado mes de septiembre como peregrino a Tierra Santa. El autor, miembro de la Academia Goncourt, que ya había hablado de su fe en su novela “La Nuit de feu”, vuelve con un diario de viaje en forma de reflexión sobre el cristianismo, Jerusalén y su fe, ahora adjunto a la Cristo: “El Desafío de Jerusalén”.
De Chateaubriand a Lamartine, la historia del viaje a Tierra Santa es un lugar literario comprobado. Sin ser siempre muy espiritual o íntimo. Por el contrario, Éric-Emmanuel Schmitt entrega, en El desafío de Jerusalén, una reflexión sobre Jerusalén, los lugares santos y su fe. La ciudad de la paz, de apariencia guerrera, se convierte bajo su pluma en un lugar de llamada a la fraternidad.
Los lugares sagrados, cuya apariencia y vida ritual no siempre convencen al miembro de la Academia Goncourt, son por otro lado el escenario de una nueva "noche de fuego" tras la vivida en el desierto de Hoggar y narrada en la novela homónima.












