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Un remedio sorprendente contra el miedo

ubogi i radosny chłopiec w Egipcie

M. Farouk | Shutterstock

Carlos Padilla Esteban - publicado el 15/03/23

¿Habías pensado alguna vez en este poder de la limosna? Una interesante reflexión del padre Carlos Padilla

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En su miedo, los discípulos no saben qué hacer. Jesús se acerca a ellos y los calma:

«Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: – Levantaos, no temáis».

Parece una orden sencilla. Pero no lo es. ¿Cómo puedo dejar de tener miedo cuando vivo temeroso? ¿Cómo dejar de temer las desgracias cuando me cercan mis enemigos?

Entre las nubes esa voz no parece calmarlos al principio. Y Jesús los insta:

«No estéis tumbados sin hacer nada. No tengáis miedo».

Me lo dice a mí cuando me tumbo y me escondo porque tengo miedo. Y sólo quiero quedarme quieto donde estoy.

En esa paz mortecina del que no se arriesga, del que no sale de su comodidad, del que vive tranquilo encerado en sus fronteras, por miedo a salir y arriesgar la vida.

Dar y vencer

Decía el papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro:

«Debemos tener el corazón libre, que pueda hacer lo que piensa y lo que siente. ¡Ese es un corazón libre!

Solidaridad, trabajo, esperanza, esfuerzo, conocer a Jesús, conocer a Dios y fortaleza, ¿un joven que vive así tiene el corazón triste? No. Ese es el camino.

Pero para eso hace falta sacrificio, andar contracorriente. Hagan lío pero también ayuden a arreglar y organizar el lío que hacen. Un lío que nos dé esperanza, que nazca de haber conocido a Jesús».

Hacer lío significa vencer los miedos que me paralizan y ponerme en camino hacia mi hermano. Tiene que ver con la limosna que me pide Dios que entregue en la Cuaresma.

En camino hacia el otro

Hago limosna, hago lío. Salgo de mi comodidad. Me aventuro hacia mi hermano que me necesita. Sin mí no puede encontrar paz, ni un sentido a su vida, ni seguridad. Me necesita.

Y yo sólo tengo que ponerme en camino a su encuentro. Tengo que bajar con Jesús. Ya nunca iré solo.

Młoda kobieta przytula z czułością i uśmiechem staruszkę

La experiencia del amor de Dios nos mantiene llenos de vida y esperanza. Llevamos la bendición de Dios, su promesa.

Vamos bendecidos y llenos del amor de Dios. El enviado es un apóstol que sale del encuentro de Dios lleno de su presencia.

Y por eso la fuerza de sus palabras y gestos viene de Dios. No son ellos los que hablan, es Dios en ellos.

Cómo la limosna combate el egoísmo

Dar limosna es algo a lo que me invita la Iglesia especialmente en Cuaresma. Quiere que me pregunte quién me necesita.

Quiere que me dé con autenticidad y coherencia. Que entregue lo que hay en mi interior. Quiere que no escatime, que no mida lo que entrego, que no haga cálculos humanos.

Mi limosna quiere ser generosa. No doy de lo que me sobra, doy de lo que me hace falta.

Pienso en el poder que tiene mi egoísmo. Mi problema es más importante que el de los demás.

Mis preocupaciones parecen prioritarias. Mis necesidades tienen que ser satisfechas antes de pensar en los que más necesitan.

Dar limosna es un acto de amor. La limosna no sólo son bienes materiales. También lo son, pero no solo. La limosna es la entrega de mi vida, de mi amor, de mi tiempo.

Entregarse sin medir

Es mucho lo que puedo dar, pero me duele darlo. Dar hasta que duela, decía la Madre Teresa. Pero duele muy pronto.

En seguida me duele el alma y no quiero dar más. Porque no recibo nada a cambio. No me dan en la misma medida.

Y me comparo con los que dan menos, con los que se guardan. Soy como ellos. Sólo doy cuando sé que voy a recibir algo a cambio. Cuando sé que voy a tener éxito. Cuando estoy seguro del reconocimiento de los demás.

Quiero que los hombres sepan lo que hace mi mano derecha. Quiero que sepan que soy generoso, que doy todo lo que tengo, que gasto mi vida amando.

La cuaresma se hace vida en mí cuando salgo de mi miedo y me pongo en camino al encuentro del hombre tendido a la orilla del camino.

¿Quién me necesita? ¿Dónde quiere Dios que entregue la vida? ¿Qué necesidades puedo atender entregando todo lo que hay en mi corazón?

Dios ha puesto en mí talentos, ha llenado de paz mi alma. Quiere que entregue esa paz, esa serenidad, esa luz que viene de lo alto.

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