San Ignacio de Loyola experimentó el sufrimiento y en la soledad de una habitación Dios lo rescató. Una oración compuesta por él te ayudará en las dificultades
Hay cientos, miles, millones de personas que no saben como afrontar las emociones negativas, como el miedo, la ira, los celos o el desamor; personas que no saben qué hacer cuando se quedan a solas.
Y es que quedarse a solas es darse cuenta de que se puede pensar. Quien no ha aprendido a pensar, a reflexionar , a conocer sobre su propia naturaleza cuando hay que entrar al silencio, siempre huirá.
Pensar estando a solas es descubrir que se es feliz o descubrir que se es miserable. El que no sabe pensar es porque no sabe estar a solas.
San Ignacio y la soledad que lo transformó
San Ignacio de Loyola también vivió la soledad y el silencio. Este hombre, de profesión soldado, amante de lo mundano, casi pierde la vida en una guerra. De un momento a otro, se vio obligado a estar a solas con él mismo como nunca antes lo había hecho.
Confinado en una habitación aprendió a pensar. En esa habitación se vio forzado a leer para matar las horas, pero también Dios le devolvió la salud mental, y por lo mismo, la paz del corazón y el alma.
Oración
Esta oración fue escrita por el mismo san Ignacio:
“Oh Cristo Jesús, cuando todo es oscuridad y sentimos nuestra debilidad e impotencia, danos el sentido de tu presencia, tu amor y tu fuerza.
Ayúdanos a tener una confianza perfecta en tu amor protector y poder fortalecedor, para que nada nos asuste o inquiete, pues viviendo cerca de ti, veremos tu mano, tu propósito, tu voluntad a través de todas las cosas”.
Amén.
Repite esta oración en momentos de enfermedad, dolor o angustia existencial para mantener la valentía, entereza y la paz en medio de las pruebas. Cristo se llevará todos tus miedos, dolores, cargas y sentimientos.












