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Santas canonizadas por Benedicto XVI

CANONIZATION

ALBERTO PIZZOLI / AFP

Sandra Ferrer - publicado el 06/01/23

El Papa Benedicto XVI canonizó casi el mismo número de hombres que de mujeres

Joseph Ratzinger asumió el papado durante ocho años. En este tiempo, canonizó a un total de cuarenta y cinco personas, de las cuales diecinueve fueron mujeres. La gran mayoría de ellas tienen en común su fiel compromiso con la fe católica y su papel determinante en su expansión. 

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Rosa Venerini (15 de octubre de 2006)

Tuvo el honor, junto a Teodora Guérin, de ser las dos primeras mujeres santificadas por el Papa Benedicto XVI. 

Nacida en Viterbo en 1656, Rosa fue una mujer profundamente religiosa que desde bien pequeña supo que quería dedicar su vida a Dios. Tuvo un papel clave en la educación y el catecismo cristiano de las mujeres de su tiempo, tradicionalmente analfabetas. Su labor se materializó en la fundación de la Congregación de las Maestras Pías Venerini, expandida hoy por medio mundo.

De ella dijo el pontífice el día de su canonización que era un «ejemplo de discípula fiel de Cristo, dispuesta a abandonarlo todo para cumplir la voluntad de Dios».

Teodora Guérin (15 de octubre de 2006)

Aquel mismo día, Benedicto XVI elevaba a los altares a Teodora Guérin, «una hermosa figura espiritual y un modelo de vida cristiana». 

Igualmente sensibilizada con la necesidad de educar a las niñas y mujeres, esta francesa nacida en 1798 terminó sus días al otro lado del océano, en los Estados Unidos, donde fundó la Congregación de las Hermanas de la Providencia de Saint Mary-of-the-Woods.

María Eugenia de Jesús (3 de junio de 2007)

Fundadora de la Congregación apostólica Religiosas de la Asunción, María Eugenia de Jesús, tuvo una vida llena de desdichas, con la pérdida de sus seres queridos y la búsqueda del sentido de su propia existencia. Fue a los 19 años cuando las palabras del Padre Lacordaire abrirían sus ojos al camino de la fe. 

Su fundación, que pronto se extendió por la Francia decimonónica, tenía la intención de acercarse a los demás a partir de la oración y la educación, adaptada a los nuevos tiempos. 

Como destacó el Papa Benedicto XVI: «Percibió particularmente la importancia de proporcionar a las generaciones jóvenes, en especial a las muchachas, una formación intelectual, moral y espiritual que las hiciera adultas capaces de ocuparse de la vida de su familia, aportando su contribución a la Iglesia y a la sociedad».

BERNARDA BUTLER

María Bernarda Bütler (12 de octubre de 2008)

María Bernarda o Venera Bütler nació en Suiza en 1848, pero su destino se encontraba muy lejos del país alpino. Con veinte años ingresó en el convento franciscano de María Auxiliadora de Alstätten y se marchó al Ecuador para establecer allí una misión. Su Congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora se expandió por varios países en los que impulsó la fundación de hospitales y colegios. 

En la ceremonia de canonización, el Papa destacó de ella que era «una figura muy recordada y querida, sobre todo en Colombia, entendió a fondo que la fiesta que el Señor ha preparado para todos los pueblos está representada de modo muy particular por la Eucaristía».

Alfonsa de la Inmaculada Concepción (12 de octubre de 2008)

En 1910 nacía la que sería la primera mujer canonizada de la India. Alfonsa quedó huérfana de madre y fue su abuela quien le dio todo el cariño y le transmitió su fe y la importancia de la caridad. A pesar de que una de sus tías se empeñó en buscarle marido, Alfonsa tenía muy claro que quería entregar su vida a Dios y así lo hizo en 1928 adoptando el velo de las hermanas clarisas. El resto de su existencia fue un camino de dolor, «una vida de extremo sufrimiento físico y espiritual», en palabras del pontífice, regado con infinidad de enfermedades que soportó con profunda resignación y encontrando en él el único consuelo. 

Narcisa de Jesús Martillo Morán (12 de octubre de 2008)

Esta laica ecuatoriana nacida en 1832 tuvo desde pequeña una profunda fe. Tras varias vicisitudes en su vida, llegó a Guayaquil donde se dedicó en cuerpo y alma al catecismo de los niños. 

«La joven laica ecuatoriana Narcisa de Jesús Martillo Morán – destacó el Papa – nos ofrece un ejemplo acabado de respuesta pronta y generosa a la invitación que el Señor nos hace a participar de su amor». 

Gertrudis Comensoli (26 de abril de 2009)

La Eucaristía fue el centro de la vida de Gertrudis, una mujer italiana nacida en 1847. Como destacó el Papa, «Adorar a Cristo en la Eucaristía se convirtió en el fin principal de su vida; casi podríamos decir que fue la condición habitual de su existencia». Sus pasos la llevaron tras vivir en distintos conventos, a fundar en 1882 el instituto de las Adoratrices del Santísimo Sacramento, congregación que hoy en día está presente en distintos países de todo el mundo. 

Catalina Volpicelli (26 de abril de 2009)

Nació en Nápoles en 1839 en el seno de una familia burguesa acomodada. Catalina dejó pronto a un lado las distracciones efímeras de su clase, fiestas, bailes y demás divertimentos, tomando la decisión de vivir una vida de oración. Catalina «se esforzó por «ser de Cristo, para llevar a Cristo» a cuantos encontró en Nápoles a fines del siglo XIX, en un tiempo de crisis espiritual y social».

Fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón, Catalina se volcó en la ayuda a los más necesitados a la vez que daba con su testimonio de fe un modelo de vida y camino de santidad. 

JEANNE JUGAN

María de la Cruz Juana Jugan (11 de octubre de 2009)

Nacida en 1792, en una Francia sumergida en plena Revolución Francesa, María de la Cruz recibió de su madre una sincera formación religiosa, a pesar de lo peligroso que suponía en aquella época defender la fe. 

Juana se volcó en ayudar a los más desamparados, principalmente ancianas, a los que acogió en su propia casa. Aquello sería el germen de la Orden de las Hermanitas de los Pobres, en la que «Juana Jugan se preocupó de la dignidad de sus hermanos y hermanas en la humanidad que la edad hacía vulnerables, reconociendo en ellos la persona misma de Cristo».

Cándida María de Jesús

Cándida María de Jesús (17 de octubre de 2010)

La Congregación de las Hijas de Jesús nació gracias al impulso de la española Cándida María de Jesús. Nacida en 1845, hizo de su vocación religiosa su vida. La Congregación que tenía como objetivo educar a las niñas, se expandió por distintas ciudades de España y llegó también a Latino América. 

Las Hijas de Jesús, recordaba el pontífice, «hoy tienen en su fundadora un modelo de vida muy alto que imitar, y una misión apasionante que proseguir en los numerosos países donde ha llegado el espíritu y los anhelos de apostolado de la madre Cándida».

María de la Cruz (17 de octubre de 2010)

Se llamaba María Elena MacKillop, nombre que cambió por el de María de la Cruz cuando abrazó la vida religiosa. Nacida en Melbourne en 1842, trabajó de manera incansable para ayudar a los más necesitados. Tras fundar la Congregación de las Hermanas de San José del Sagrado Corazón, primera creada en su país, impulsó la creación de escuelas, orfanatos, refugios para personas sin techo en Australia y Nueva Zelanda. 

Benedicto XVI destacó el «ejemplo santo y valiente de celo, perseverancia y oración de la madre Mary MacKillop».

Julia Salzano (17 de octubre de 2010)

“Apóstol de la educación cristiana”. Así describió el Papa a esta santa italiana nacida en 1846. Educada en un convento, Julia Salzano se formó como maestra y terminó ejerciendo de profesora de religión y catequista. 

Julia Salzano fundó la Congregación de las Hermanas Catequistas del Sagrado Corazón de Jesús con vocación educativa. Su obra se extendió por medio mundo. Benedicto afirmó que Julia «comprendió bien la importancia de la catequesis en la Iglesia y, uniendo la preparación pedagógica al fervor espiritual, se dedicó a ella con generosidad e inteligencia, contribuyendo a la formación de personas de toda edad y posición social».

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Bautista Camila Varano (17 de octubre de 2010)

Nacida en 1458, Bautista Camilia Varano fue una religiosa clarisa que destacó por su misticismo y humanismo. Además de promover la fundación de distintos conventos en Italia, fue elegida abadesa en algunos de ellos. 

«En un tiempo en el que la Iglesia sufría un relajamiento de las costumbres, – rememoraba el Papa – ella recorrió con decisión el camino de la penitencia y de la oración, animada por el ardiente deseo de renovación del Cuerpo místico de Cristo». Bautista Camila dejó numerosos escritos místicos. 

Bonifacia Rodríguez Castro (23 de octubre de 2011)

Fundadora de la Congregación de las Siervas de San José, esta salmantina nacida en 1837 hizo de su orden un lugar en el que las mujeres trabajadoras y pobres encontraron cobijo, formación y protección. 

Benedicto XVI destacó de ella haber sabido «aunar su seguimiento de Jesucristo con el esmerado trabajo cotidiano».

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Hildegarde de Bingen.

Hildegarda de Bingen (10 de mayo de 2012)

Una de las mujeres más importantes que fue canonizada durante el pontificado de Benedicto XVI fue esta abadesa alemana. Mística, científica, iluminadora y asesora de papas, el 10 de mayo de 2012 el Papa la inscribió en el catálogo de santos y extendió su culto litúrgico. Meses después, el 7 de octubre, la proclamaba Doctora de la Iglesia. 

Para Benedicto, fue una «importante figura femenina del siglo XII, ofreció una preciosa contribución al crecimiento de la Iglesia de su tiempo, valorizando los dones recibidos de Dios y mostrándose una mujer de viva inteligencia, profunda sensibilidad y reconocida autoridad espiritual. El Señor la dotó de espíritu profético y de intensa capacidad para discernir los signos de los tiempos. Hildegarda alimentaba un gran amor por la creación, cultivó la medicina, la poesía y la música. Sobre todo conservó siempre un amor grande y fiel por Cristo y su Iglesia».

Maria del Monte Carmelo

María del Monte Carmelo Sallés (21 de octubre de 2012)

María del Monte Carmelo fue una religiosa española nacida en 1848 que fundó la orden de las Hermanas de la Inmaculada Concepción. 

«Su obra educativa, – en palabras del Papa – confiada a la Virgen Inmaculada, sigue dando abundantes frutos entre la juventud a través de la entrega generosa de sus hijas, que como ella se encomiendan al Dios que todo lo puede».

Mariana Cope de Molokai, (21 de octubre de 2012)

En el hermoso rincón del mundo de las Islas Hawai, esta santa alemana nacida en 1838, dedicó su vida a los más desamparados de la sociedad. Acudió en ayuda de los enfermos de lepra, a los que dio consuelo espiritual y mejoró sus condiciones de vida. 

Para Benedicto XVI fue un claro ejemplo de devoción al prójimo: «En un tiempo en el que poco se podía hacer por aquellos que sufrían esta terrible enfermedad, Mariana Cope mostró un amor, valor y entusiasmo inmenso. Ella es un ejemplo luminoso y valioso de la mejor tradición de las hermanas enfermeras católicas y del espíritu de su amado san Francisco».

Kateri Tekakwitha

Kateri (Catalina) Tekakwitha, (21 de octubre de 2012)

Kateri nació en el estado de Nueva York en 1656. Su padre, un jefe mohawk, se había casado con una cristiana india algonquina que había sido raptada por los indios iroqueses. Tras perder a sus seres queridos y sortear un sinfín de penalidades, Kateri abrazó en secreto la fe católica lo que le valió el desprecio de los suyos. 

Kateri permaneció firme en sus creencias y «permaneció fiel a su amor a Jesús, a su oración y a su Misa diaria. Su deseo más alto era conocer y hacer lo que agradaba a Dios».

Anna Schäffer (21 de octubre de 2012)

Nació en Baviera en 1882 y tuvo una infancia triste, rodeada de pobreza que la llevó a tener que trabajar y dejar de lado sus sueños de convertirse en religiosa. Sufrió un terrible accidente del que sobrevivió milagrosamente y tuvo varias visiones de Jesús además de recibir sus estigmas. 

De ella destacó el Papa el día de su canonización: «fortificada por la comunión cotidiana se convirtió en una intercesora infatigable en la oración, y un espejo del amor de Dios para muchas personas en búsqueda de consejo».

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