Aleteia logoAleteia logoAleteia
sábado 04 febrero |
Santa Genoveva Torres Morales
Aleteia logo
Estilo de vida
separateurCreated with Sketch.

Setenta «años nuevos»

shutterstock_494930182.jpg

Shutterstock - Ljupco Smokovski

La experiencia de vida puede ayudarnos a hacer propósitos más acertados.

Orfa Astorga - publicado el 31/12/22

Artículo elaborado a partir de testimonios del consultorio de Aleteia. La terapeuta Orfa Astorga habla de cómo enfocar acertadamente los propósitos de un nuevo año

«A mis hijos y nietos les quiero mostrar mis más importantes propósitos con el paso de los años». Así se expresó recientemente una persona que mostró gran sabiduría al acudir al consultorio de Aleteia.

La templanza una dimensión de la primera libertad

Decía:

—Como tanta gente, me propuse los consabidos propósitos para el año nuevo. En mi primera juventud, me planteaba no seguir en exceso mis apetitos sensibles y sustraerme a la complacencia hedonista que en el anonimato me proponían la publicidad, las costumbres sociales y los diferentes medios de comunicación.

Y muchas veces cediendo al «que tanto es tantito», salí tristemente derrotado hasta que gradualmente pude volverme más reflexivo con propósitos para lograr mi autodominio.

La vida buena en vez de la buena vida

Luego en mi vida profesional vinieron mis primeros tropiezos, pues creía que la medida de verdadero logro era la «buena vida» del materialismo, el confort, el hedonismo… Por lo que más de una vez no fui fiel a mis principios, hasta que me di cuenta de que, si quería serlo, debía crecer en humanidad, por lo que hice el propósito de crecer en virtudes.

La mayoría de edad

Me encontraba en la plenitud de la vida, y con todo, debía mantenerme en guardia, para que lo que pensara, dijera e hiciera coincidieran en la verdad de mi persona. Una verdad que me dieran una vida estable, que me permitiera cuidar con esmero mi fidelidad a Dios, a mi esposa, familia, amigos y más…

Mi trabajo me costaba, pero supe apelar a los buenos consejos y la gracia de Dios, ante mis dudas y mis fallos.

Así, adquirí sensibilidad para advertir la intimidad de los demás, lo que no solo me permitió cultivar y cuidar la verdadera amistad sino, sobre todo, el saber reconciliarme conmigo mismo, por lo que hice el propósito de cultivar cada vez más mi interioridad.

Acumulando más años

A mis cincuenta años, debí admitir que ya no tenía la misma energía, que bajaba mi capacidad de trabajo, al tiempo que aparecían arrugas y se me caía el pelo, y.… la verdad es, que necesité de la humildad para contrarrestar el golpe al ego, al reconocer mi cada vez más lejana lozanía.

shutterstock_1690767523.jpg
Con la madurez, podemos ir afinando en los propósitos.

Tal cosa dejo de preocuparme cuando aparecieron los primeros achaques que llegaron para quedarse. Entonces ya no quería verme joven sino solo sentirme bien, y comencé a cuidar mis rutinas de ejercicio y lo que comía, aceptando con paz mi paulatino declive.

Con todo, decidí que no me guardaría cómodamente en una cercana jubilación, por lo que me hice el propósito de mantener mi entrega al servicio de los demás.

Entrando en la vejez

A Dios gracias llegué a los sesenta años, aunque con la inquietud de saber que cada vez estaba más lejos de la fecha de mi nacimiento y más cerca del término de mi vida, así que hice un plan en el que, ante todo, debía cultivar mi paz y mi libertad interior, evitando preocupaciones inútiles y, según las palabras de un santo de mi devoción, «amando al mundo sin caer en lo mundano».

Y me hice el propósito de cuidar mi fidelidad, hasta en lo más mínimo, y crecer en la fe.

Setenta años

Mas pronto de lo que pensaba, llegué al séptimo piso, con la visión y mi capacidad auditiva bastante disminuidas, pero con el espíritu expandido, pues si bien a Dios no lo vemos, por fortuna nos habla al corazón.

Así que, me hice el propósito de dejarlo entrar de lleno en mi vida, sin reservarme ya nada, con una radical esperanza.

Llegar a ser la persona que seré ante Dios.

No sé si llegaré a los ochenta y más, pero lo que si sé es que por muy senil que me encuentre, nada me impedirá seguir creciendo en el amor a Dios y a los demás, que en eso consiste la eterna juventud, con la que entraré en la eternidad.

Y la eternidad es Dios.

.

Tags:
año nuevopropósitos
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

ES_NEW.gif
Oración del día
Hoy celebramos a...





Envía tu intención a la red de 550 monasterios


Top 10
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.