Aleteia logoAleteia logoAleteia
viernes 27 enero |
Santa Ángela de Mérici
Aleteia logo
A Fondo
separateurCreated with Sketch.

El secreto de Joseph Ratzinger

benedicto-xvi

Maxisport / Shutterstock.com

Jesus Colina - Miriam Díez Bosch - publicado el 31/12/22

¿Cuál es el secreto de Benedicto XVI? ¿Cómo llegó a convertirse en el Mozart de la teología del siglo XX y en sucesor del apóstol Pedro en momentos en los que la barca de la Iglesia estaba azotada por vientos de zozobra?

Esta fue precisamente la pregunta que planteamos hace ya casi 30 años a quien entonces era el secretario personal del cardenal Joseph Ratzinger, cuando éste era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Se trataba de monseñor Josef Clemens, alemán, como su superior, quien después sería consagrado arzobispo y desempeñaría cargos importantes en la Santa Sede. Su respuesta aclara muchas dudas.

La influencia de un gigante

«A los 23 años, Joseph Ratzinger, dedicó dos años de su vida a estudiar a uno de los pensadores más grandes de la historia, san Agustín sobre quien escribió su tesis doctoral –nos dijo entonces monseñor Clemens–. Cuando pasas tanto tiempo sumergido en el pensamiento de una mente tan brillante, tu mente cambia, profundiza, se hace mucho más sensible y aguda».

Se entiende así mucho mejor lo que después Joseph Ratzinger nos dijo como teólogo y como Papa: el cristianismo es fuego. Y no es, por tanto, algo «aburrido» sino que nos pide la pasión de la fe para renovar el mundo. Pero sin olvidar quién es el que mueve el mundo.

Si algo detestaba Ratzinger era la improvisación o el sinsentido: las cosas tienen un porqué, no son «porque sí». El cristianismo es «sal», no «azúcar», solía repetir.

Así se entiende también por qué Benedicto XVI no fue un Papa blando, ni manejable. Ratzinger también estaba hecho de esta materia ígnea. Con los pies en la tierra, pero el alma en su sitio, siempre en tensión hacia lo sublime, el pontífice bávaro ha marcado la Iglesia de una manera insólita.

No en vano es el Papa que renuncia, un gesto que lo sitúa en un lugar inédito en la historia de la Iglesia. En la historia, tout court.

La grandeza de la humildad

Ratzinger había reflexionado mucho sobre el Génesis. Si hay algo que Dios no tolera, es el orgullo. El orgullo humano arrogante que no se reconoce criatura, que cree que puede dominar y malbaratar la naturaleza, que explota a los seres humanos.

Ratzinger escribió que el programa de la modernidad era no querer ser ya imágenes de Dios sino de nosotros mismos, conferir a nosotros mismos el poder sobre el mundo, sin respetar el poder de Dios ni esperar nada de Él. Y para él, este olvido y darle la espalda a Dios eran la puerta para la destrucción y la devastación. Y Ratzinger tenía razón. Él había reflexionado minuciosamente sobre el Espíritu y la creación. Y creía firmemente en el Espíritu que repara, que perdona, que crea, que hace nuevas todas las cosas. Este Espíritu creador y renovador no se dejaba encerrar, y el Papa bávaro era consciente de ello. La Iglesia podría tener sus límites, pero no su Espíritu.

La Iglesia católica se compromete a favor de la tolerancia, el respeto, la amistad y la paz entre todos los pueblos. Lo dijo Benedicto XVI cuando comparaba las raíces comunes de judíos y cristianos. El Papa alemán no creía en un Dios caprichoso que hubiera hecho el mundo sin saber qué quería.

Si usted quiere transformar su mente y pensamiento, puede también usted seguir los pasos de Ratzinger, sumergiéndose en los escritos de espíritus grandes, como su maestro, San Agustín. Aunque, si usted prefiere, puede comenzar leyendo la primera encíclica de Benedicto XVI, «Dios es amor», no ha perdido nada de su frescura después de 17 años. Nos acompaña con ella incluso en estos momentos.

Tags:
benedicto xvipapa francisco
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

ES_NEW.gif
Oración del día
Hoy celebramos a...





Envía tu intención a la red de 550 monasterios


Top 10
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.