En la antigüedad se recordaba a Santo Tomás Apóstol el 21 de diciembre; y este día de celebración, tan cercano a la Navidad, dio nacimiento a tradiciones campesinas que partieron de ese ambiente de contagiosa generosidad que reina en los últimos días de diciembre
Actualmente, el calendario litúrgico recuerda hoy la fiesta de San Pedro Canisio, Doctor de la Iglesia. Pero, hasta hace unos años, era a Santo Tomás Apóstol a quien se celebraba el 21 de diciembre, según una costumbre que se atestigua ya en el siglo XII.
La revisión del martirologio que siguió al Concilio Vaticano II trasladó la fiesta de Santo Tomás al 3 de julio, en correspondencia con la fecha de su martirio. Pero, durante siglos, el apóstol fue recordado precisamente en los días anteriores a la Navidad.













