La nueva primera ministra italiana rompe muchos esquemas: defiende los valores cristianos tradicionales, pero su vida personal está lejos de ellos. La presentan como de extrema derecha, pero tampoco parece ajustarse a esa definición. La reflexión de Salvador Aragonés, que fue durante años corresponsal en Roma para la agencia Europa Press
Durante la campaña electoral italiana no le han ahorrado calificativos, la gran mayoría negativos, a la que será la primera presidenta del Gobierno de Italia, Giorgia Meloni. Iba liderando una coalición con la efigie plastificada de Silvio Berlusconi (fue ministra en un gobierno suyo); y con el terrible Matteo Salvini, que lo ha dicho todo contra Europa, la emigración, piropos a Putin… Pero el resultado de Salvini ha sido muy pequeño y tiene a su estado mayor revuelto por el fracaso electoral (solo un 8,9 por 100, un poco por encima de Berlusconi que sacó un 8,1 por 100).
Decimos que a Giorgia Meloni le han dicho de todo, excepto guapa. Baste repasar, en el caso de España – pero vale para otros países – las hemerotecas, tanto en prensa como en televisión.












