La filósofa y pensadora Feliciana Merino reflexiona sobre la "cultura de la cancelación" y la destrucción de la diferencia, tan alejada del ethos cristiano
Hace unos meses, concretamente en mayo del 2021, un estudio de King’s College London afirmaba que un 26% de los británicos pensaban que ser woke era un piropo y un 24% que era un insulto. El 50% restante no tenía ni idea de qué le estaban hablando.
Según este estudio, podemos preguntarnos en qué consiste propiamente eso de ser woke. El término anglicista procede del verbo wake que significa despertar, por lo que se ha considerado que lo "woke" es una forma de estar despierto. El Diccionario Oxford lo incorporó en 2016 con una definición un tanto informal: "Alerta ante la injusticia en la sociedad, especialmente el racismo".











