Aleteia logoAleteia logoAleteia
miércoles 28 septiembre |
San Wenceslao
Aleteia logo
Estilo de vida
separateurCreated with Sketch.

Cómo recuperar la paz cuando se acerca la temida vejez

shutterstock_2191607869.jpg

PhotoJuli86 - Shutterstock

La proximidad de la vejez puede ser ocasión de reorientar nuestro rumbo en la vida.

Orfa Astorga - publicado el 07/09/22

Historias de consultorio: la terapeuta Orfa Astorga expone la experiencia de un hombre que se adentraba en la vejez. Después de años de acción y poca reflexión, la enfermedad de su esposa provocó cambios importantes en su vida

Acercándome a mis cincuenta años, planeaba mi tiempo tratando siempre de tomar distancia de la inexorable vejez. Sin embargo, por mi edad, lo hacía con un realismo cada vez menos ingenuo.

Por ello sentía cierta desazón cuando, haciendo nuevos planes de futuro, para ciertas cosas la ilusión comenzaba a quedar atrás o simplemente no me acompañaba, por lo que la estrategia sería la de siempre: estar inmerso en mucha actividad, en lucha contra una depresión que se insinuaba.

Reconocer los límites

Era consciente de que iba perdiendo energías y de que, quisiera o no, debía comenzar a reconocer los límites del otoño de mi existencia. Con todo, me esforzaba por ser fiel a todos mis compromisos, aun cuando algo me decía, que no estaba siendo capaz de llevar a cabo lo que verdaderamente vale la pena y permanece.

Un asunto inesperado

Sucedió entonces una delicada enfermedad de mi esposa, por la que debió pasar largos días en el hospital. De pronto, sin dejar de asombrarme en mi interior, me encontré cancelando toda actividad para estar cerca de ella, y así pasé dos semanas, sentado en un sillón cerca de su cama o descansando y durmiendo en un sofá de la misma habitación.

En ocasiones, salía a estirar las piernas por unos jardines envueltos en el silencio del área de hospitalización. Poco a poco, sentí un inefable recogimiento que me decidió a apagar mi celular.

Y comencé a entrar en mi interior para comprender…

shutterstock_1685494042.jpg
Cuánta paz se recupera al poner en orden nuestro mundo interior: descubrimos el valor de nuestro matrimonio, de nuestra misión en la vida…

Mi intención por cumplir todas mis obligaciones y proyectos, por buenas que me parecieran, absorbían toda mi humanidad, de tal manera que no lograba descubrir las actitudes profundas de mi corazón, al que ahora podía escuchar, como un suave sonido del silencio.

Como al profeta, Dios me hablaba en la suave brisa, descubriéndome que existe una diferencia entre el tiempo psicológico, ese que los humanos repartimos en días, horas, minutos, y… el tiempo de Dios.

Una voz que me decía que, por mis precipitaciones, no lo estaba dejando actuar en mi vida y que, si deseaba que así fuese, era necesario que me esforzase por adquirir y conservar la paz interior, la paz de mi corazón. Mas… ¿cómo?

¿Cómo iba a recuperar la paz?

Decidí que abandonaría el hospital consciente de la realidad de una dimensión en la que podía recogerme en mi interior, y dejar las cosas del tiempo humano en las manos de Dios. Lo había reconocido y aprendido, cuando me desconecté de todo, y el mundo pareció no necesitarme.

Pasé a vivir un tiempo en el que dejé a un lado pensamientos sobre ocupaciones y preocupaciones meramente temporales. Hice oración, recé, di gracias por todos los dones recibidos y me propuse rectificar errores, para amar más y mejor.

En ese tiempo en el que conversé en profunda intimidad con mi esposa, di lentos paseos por los cuidados jardines, con el tiempo para discretamente oler una flor, tocar la húmeda tersura de un verde césped, escuchar detenidamente el trino de unos pajarillos y ver en el dorado de un atardecer, las manos impresas del Creador.

Comprendí que esas cosas tan grandiosas o sutilmente bellas, me pertenecían, pues las había hecho para mí. Que vivía tan aprisa que miraba sin ver, y escuchaba sin oír, lo que verdaderamente vale la pena y permanece.

Un propósito renovador

Entonces me hice el firme propósito de llevar siempre conmigo el tiempo de Dios.

«Me hice el firme propósito de llevar siempre conmigo el tiempo de Dios

Seguiría haciendo planes y proyectos, me esforzaría por realizarlos con humana ilusión, pero evitando esa zozobra y precipitación que impide en el instante presente entrar en el tiempo de Dios.

Un tiempo de contemplación y oración con sabor de eternidad.

Por Orfa Astorga de Lira

En Aleteia te orientamos gratuitamente, escríbenos a: consultorio@aleteia.org

.

Tags:
ancianoscalmaenvejecermadurezmatrimoniopazpreocupaciónsentimientos
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

ES_NEW.gif
Oración del día
Hoy celebramos a...





Envía tu intención a la red de 550 monasterios


Top 10
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.