El historiador Alejandro Rodríguez de la Peña explica cómo las religiones, a pesar de sus excesos, han contribuido de manera crucial a limitar la violencia humana
Compasión y crueldad, las dos caras de la misma moneda de la realidad humana. El historiador Alejandro Rodríguez de la Peña, catedrático de CEU, ha decidido abordar ambos en dos ensayos imprescindibles – Compasión. Una historia (CEU Ediciones), e Imperios de crueldad (Ediciones Encuentro) –. Que, entre otras cuestiones, ponen de relieve el papel crucial jugado por las religiones en la contención de la violencia innata al hombre.
Rodríguez de la Peña reivindica, además, que, aunque la compasión tienen una larga historia, con antecedentes en otras culturas y religiones, fue el cristianismo quien la llevó a su máximo ético; y quien extendió más su alcance, al considerar a todo hombre merecedor de ella, al margen de su nación, raza, creencia o convicción religiosa.












