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Misas Gregorianas: gran expresión de amor por los difuntos

3 min de lectura
Hábitos para misa con hijos

Crédito: Nastyaofly | Shutterstock

Los difuntos que están en el purgatorio sufren la separación temporal de Dios, por eso, una gran expresión de nuestro amor es ofrecerles las Misas Gregorianas

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En muchas iglesias se están recuperando la antiquísima tradición de las Misas Gregorianas como un acto de profundo amor por los difuntos. Las Misas Gregorianas se celebran durante treinta días consecutivos en sufragio por un difunto.

Los orígenes

Esta costumbre se remonta al Papa San Gregorio Magno (590-604), quien la hizo popular en una historia referida en sus Diálogos. 

Allí relata la historia de un monje, llamado Justo, que había cometido pecados contra la pobreza monástica. 

Después de la muerte del monje, un compañero del monasterio, informó a Gregorio (que aún no era Papa, era el superior del monasterio) que había soñado repetidamente con Justo pidiendo que se ofrecieran treinta misas en su sufragio. 

Gregorio ordenó que un monje celebrara cada día durante treinta días en sufragio del alma de Justo. Después de los treinta días, Justo se apareció en sueños tanto al monje como a san  Gregorio, dando las gracias y diciendo que ahora vivía en un estado de felicidad. 

Cuando fue elegido Papa, Gregorio Magno dio su aprobación a las treinta misas, llamadas por est motivo gregorianas. 

La tradición

Las  Misas Gregorianas se celebran durante 30 días consecutivos por un mismo difunto. No es necesario que los celebre el mismo sacerdote. Según la tradición, si se pierde un día por negligencia, hay que volver a empezar. Si la interrupción se produce por una causa razonable, los frutos del sufragio no se pierden; pero la celebración de las treinta misas debe completarse lo antes posible

La Iglesia pide evitar concebir el ofrecimiento de una misa en sufragio por un difunto como una práctica ritualista, que  podría incluso caer en la superstición. Se trata más bien de una manifestación de fe en el valor salvífico del sacrificio de Cristo en la Eucaristía.

Una obra d eamor

Santo Tomás de Aquino, en la “Suma Teológica” aclara que "la obra satisfactoria no solo beneficia a quien está destinado; sino mucho más a quien lo realiza" ( Suplemento 71, 5).

Para las parroquias donde solo hay un sacerdote es muy difícil poder dedicar treinta misas consecutivas por un mismo difunto. Sin embargo, puedes acudir a tu parroquia - o donde se celebre la Misa diariamente - y solicitar las Misas Gregorianas, y, aunque no puedas asistir a todas, la intención se menciona en cada Eucaristía.

Ten por seguro que estarás expresando de la mejor manera tu amor por los seres queridos que ya no están.