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Roban un Tabernáculo de Brooklyn valorado en 2 millones de dólares

BROOKLYN TABERNACLE STOLEN

DeSales Media Group

Zelda Caldwell - publicado el 02/06/22

Se mantuvo seguro durante 125 años gracias a un innovador sistema de seguridad

El robo de un tabernáculo de una iglesia en Brooklyn, Nueva York, es el último de una serie de robos y profanaciones de iglesias católicas que han tenido lugar en todo el mundo en los últimos años.

El Padre Frank Tumino, pastor de la Iglesia de San Agustín, descubrió el sábado que el tabernáculo de oro y plata había desaparecido. No se encontraba en su lugar habitual: en la sacristía. Los ladrones usaron herramientas eléctricas para «cortar a la fuerza» su caja protectora de metal, dijo el Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York.

Las hostias consagradas yacían entre los escombros y las virutas de metal que se encontraron en el suelo, lo que hace que este crimen sea particularmente atroz, más que el derribo de la estatua u otro acto de vandalismo.

“Esto es devastador, ya que el tabernáculo es el foco central de nuestra iglesia fuera de la adoración, sosteniendo el Cuerpo de Cristo, la Eucaristía, que se entrega a los enfermos y confinados en sus hogares”, dijo el Padre Tumino a Tablet. “Saber que un ladrón ingresó al espacio más sagrado de nuestra hermosa iglesia… es un acto atroz de falta de respeto”.

Sin embargo, el robo del tabernáculo histórico fue noticia, no solo por la profanación de la iglesia, sino, más probablemente, porque se dice que el tabernáculo tiene un valor de 2 millones de dólares, una cifra asombrosa.

Un gran tabernáculo para una gran iglesia

Cuando se construyó la Iglesia de San Agustín a finales del siglo XIX, no se escatimó en gastos para erigir un santuario a la altura de las grandes catedrales de Europa. El tabernáculo que solía albergar al Santísimo Sacramento fue elaborado con ese mismo gran estilo.

En la década de 1880, cuando la iglesia temporal de la parroquia de St. Augustine se había quedado pequeña para albergar a una creciente presencia católica en Brooklyn, su párroco, el P. Edward W. McCarty, compró un terreno en el nuevo barrio de moda de Park Slope en Brooklyn.

Su objetivo, según la historia de la parroquia, era construir la mejor iglesia de la ciudad. Con ese fin, en 1887 invitó a estudios de arquitectura a participar en un concurso para diseñar la nueva iglesia, con un presupuesto inaudito de 300.000 dólares.

Cuando Parfitt Brothers, una firma con sede en Brooklyn que ganó el concurso con su diseño, completó la majestuosa iglesia de estilo neogótico, recibió críticas muy favorables. Hasta el día de hoy, a menudo se hace referencia a la Iglesia de San Agustín como la «Notre Dame» o «Catedral» de Park Slope.

Entre sus elaboradas decoraciones estaba la pieza central de la iglesia, el exquisito tabernáculo. Fabricado en oro y plata de 18 quilates por Alfred E. Parfitt en 1895, el tabernáculo estaba adornado con gemas preciosas. Según el sitio web de la iglesia, todos los metales y piedras procedían de monedas y joyas donadas por los feligreses.

Un sistema de seguridad vanguardista del siglo XIX

Los cuidadores de la nueva iglesia de San Agustín sabían muy bien que su tabernáculo sería una tentación para los ladrones. Se decidió que sería necesario construir un sistema de seguridad especial alrededor del tabernáculo para protegerlo de robos, pero permitir el acceso durante la Misa. Encargado de esta misión, el Sr. E. Stancliff construyó una caja fuerte que disuadió con éxito a los ladrones por más de 125 años, hasta la semana pasada.

El innovador sistema de seguridad apareció en la edición del 15 de enero de 1898 de The Electric World, una revista semanal que documenta los avances en tecnología eléctrica.

El artículo, “Una caja fuerte a prueba de ladrones operada eléctricamente”, describe la caja fuerte, que estaba atornillada al baldaquino de mármol tallado que rodeaba el tabernáculo. Sólidas placas de metal se deslizaban sobre rodamientos de bolas accionadas por un motor ubicado en el sótano de la iglesia, y se abrían y cerraban alrededor del sagrario:

“La caja fuerte está hecha de placas de acero harveyizado, de 1 pulgada de espesor y formando tres hojas, cada una de las cuales se extiende 120 grados sobre el eje del cilindro y se curva en la parte superior hasta un punto en el vértice de la cúpula…

“Estas hojas están cubiertas con pan de oro y no dan ninguna indicación visible de su fuerza y ​​solidez. Las hojas rodantes, que son muy pesadas, están montadas sobre cojinetes de bolas y rodillos, y son giradas por engranajes helicoidales de construcción sólida, colocadas debajo de la mesa del altar y accionadas por correas desde un motor en el sótano”.

El artículo explica cómo el sistema de seguridad logró proteger el tabernáculo durante más de un siglo:

“Muchas partes del mecanismo están conectadas con un circuito de alarma antirrobo, que llega hasta la estación de policía más cercana, de modo que la manipulación de cualquiera de los aparatos activará inmediatamente una alarma. El piso de la caja fuerte está montado sobre fibra vulcanizada y separado por un espacio muy pequeño de las paredes de acero que lo rodean. Cualquier intento de forzar las paredes pondrá a las dos en contacto y cerrará el circuito de alarma antirrobo, y cualquier perforación de las paredes hará lo mismo a través de las virutas de hierro que caerán a través del estrecho espacio. De esta forma se asegura una inmunidad prácticamente perfecta frente a cualquier riesgo de daño”, explica el artículo.

Según el p. Tumino, los ladrones desactivaron el sistema de vigilancia durante el robo, quitando el DVR del sistema de cámaras de seguridad.

Adriana Rodríguez, vocera de la Diócesis de Brooklyn, no pudo confirmar si el sistema de seguridad original del siglo XIX todavía estaba conectado con el departamento de policía. Hasta el martes por la tarde, dijo, no se ha localizado el tabernáculo.

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