Dedicó parte de su vida al estudio del lenguaje de signos y luchó, en el siglo XVIII, para que los "mudos" no quedaran aislados socialmente
Lorenzo Hervás y Panduro nació en un pequeño pueblo: Horcajo de Santiago, de la provincia de Cuenca. Sus padres eran agricultores y él, muy joven, decide ingresar en un seminario jesuita.
Recibió una profunda formación en diversos ámbitos, una formación universal que le llevó a dedicarse a la arquitectura, la medicina, la filología y la astronomía. A los 25 años se ordena sacerdote y le envían a la provincia de Cuenca para ser párroco.












