Difundamos la paz donde podamos, comenzando con una palabra sencilla (¡en la mayoría de los casos!)
No hay mayor regalo que la paz. Pero tener una mente libre de preocupaciones es algo raro en estos días. Justo cuando el mundo comienza a recuperarse del daño causado por el COVID, ahora nos estamos preparando para las consecuencias de una guerra en Ucrania. Y hay otras áreas y personas en el mundo que experimentan guerra, persecución, violencia e incertidumbre.
Si bien muchos de nosotros nos sentimos como espectadores impotentes, hay algo que podemos hacer en nuestra lucha por la paz. No solo podemos orar, sino que también podemos extender una mano de paz a los vecinos de todas partes, tal como lo hacemos en la Misa cada semana. Y esto se puede hacer con un simple saludo de “paz”.













