Ocurrió entre 1932-1933. Fue propiciado por Stalin y los ucranianos no pueden olvidarlo. Mucho menos ahora, ante la invasión rusa
En la entrada del Eternal Glory Park en Kiev, el parque conmemorativo de Ucrania, nos encontramos –esperemos que siga allí– con una estatua de una niña que provoca mucha tristeza; y conociendo la historia, de la tristeza se pasa a la indignación.
Es una niña muy delegada, casi esquelética, con una mirada triste y perdida. En sus manos sostiene unas cuantas espigas.















