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La letanía de Juan Pablo II en Fátima para evitar una guerra nuclear

JOHN PAUL II FATIMA

13 mai 1982 : Lors de sa visite le pape Jean-Paul II remercie la Vierge de l'avoir sauvé lors de l'attentat du 13 mai 1981. Fatima, Portugal. May 13, 1982: Pope John Paul II during his visit to the shrine of Our Lady of Fatima, Portugal.

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Philip Kosloski - publicado el 10/03/22 - actualizado el 12/05/26
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En 1982, san Juan Pablo II visitó Fátima y pidió a Dios que el mundo se salvara de una guerra nuclear con esta oración

Cuando visitó el santuario de Nuestra Señora de Fátima en Portugal en 1982, san Juan Pablo II hizo un acto público de consagración al Inmaculado Corazón de María, mientras rezaba para que la humanidad se librara de una posible guerra nuclear.

En esa ocasión, el Papa dijo: "Me encuentro hoy en este lugar elegido por ti y particularmente amado por ti, Madre. Estoy aquí, unido a todos los pastores de la Iglesia por ese vínculo particular, mediante el cual constituimos un cuerpo y un colegio, tal como Cristo quiso que los apóstoles estuvieran unidos a Pedro. En el vínculo de esta unidad, pronuncio las palabras de esta Acta, en la que deseo incluir, una vez más, las esperanzas y las inquietudes de la Iglesia en el mundo contemporáneo".

Posteriormente, compuso una letanía muy específica a Dios, pidiéndole a él y a Nuestra Señora de Fátima que salvaran al mundo de una guerra global desastrosa.

La plegaria de San Juan Pablo II:

¡Corazón Inmaculado, ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en los corazones de los hombres de hoy y cuyos efectos inconmensurables pesan ya sobre nuestra época y dan la impresión de cerrar el camino, hacia el futuro!

¡Del hambre y de la guerra, líbranos!

¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción incalculable y de todo tipo de guerra, líbranos!

¡De los pecados contra la vida del hombre desde sus primeros instantes, líbranos!

¡Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los hijos de Dios, líbranos!

¡De toda clase de injusticia, nacional e internacional, líbranos!

¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos!

¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos! ¡Líbranos!

¡Acoge, Madre de Cristo, este grito cargado del sufrimiento de todos los hombres,
cargado del dolor de la sociedad entera!

¡Se manifieste, una vez más, en la historia del mundo
el infinito poder del Amor misericordioso!
¡Que este amor detenga el mal!
¡Que transforme las conciencias!
¡En tu Corazón Inmaculado se revele a todos la luz de la Esperanza!

Amén.

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