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14 cosas con las que los hijos de familias numerosas pueden identificarse

FAMILY

Liderina | Shutterstock

Cerith Gardiner - publicado el 15/01/22

Si en tu familia sois unos cuantos, seguro que algunas de estas experiencias te sonarán mucho

Criarme con ocho hermanos fue sin duda una bendición, aunque no siempre lo valorara por entonces. Ahora que estoy en mi cuarta década, puedo mirar atrás a mi infancia y apreciar todo el esfuerzo y el sacrificio que hicieron mis padres y, sin duda, puedo decir que su apertura a tener una prole tan grande fue el mayor regalo que he recibido nunca.

Así que, para honrar a todos los padres que han dado a sus hijos suficientes hermanos y hermanas como para componer su propio equipo de baloncesto (¡y con algunos suplentes!), aquí presento un reconocimiento a todo lo especial y único de criarse en una familia numerosa.

1QUE TE LLAMEN POR OTROS NOMBRES

Cuando tu madre te llama para que vayas a ayudar, se referirá a ti de cualquier manera menos por tu propio nombre. Mi madre solía repasar la lista de sus hijos por orden de nacimiento hasta que terminaba por llegar a mi nombre. Tenía suerte, al ser la número 5 no tenía que irse muy lejos. Mi hermana más pequeña, sin embargo, tenía que esperar unos cuantos minutos hasta que apareciera su nombre e, incluso entonces, ¡a veces se le colaba antes el nombre del perro!

2¡ACOSTUMBRARTE A QUE NO HAYA UN MOMENTO DE TRANQUILIDAD!

Encontrar algún rato a solas siempre fue una tarea difícil. Incluso durante la ducha, estabas condenada a que te interrumpiera algún hermano o hermana mayor que intentaba prepararse para algo que consideraba más urgente o quizás algún hermano menor que solo quería decir “hola”. Lo mejor es que todo esto me preparó para mi vida como madre, cuando el disponer de tiempo a solas es un lujo que no hay que menospreciar (¡aunque después de cinco minutos de silencio puedo empezar a sentirme sola!).

3COMPARTIR HABITACIÓN (AL MENOS HASTA QUE EL MAYOR SE VA DE CASA)

Los dormitorios siempre fueron un tema candente en mi familia. Quién tenía qué dormitorio y con cuál hermano o hermana. Solamente un par de hermanos –los dos mayores– tenían sus propias habitaciones. Yo compartí la mía con hermanos mayores y menores en diferentes etapas de mi infancia y cada compi de habitación nuevo aportaba algo único al cuarto. Esto no solo nos ayudó a estrechar lazos, sino que también implicaba que teníamos que confrontar los problemas directamente y, también, compartir unos cuantos secretos.

4EXPERIMENTAR LA ALEGRÍA DE LA ROPA “HEREDADA”

Todavía puedo recordar el cárdigan morado de mi hermana mayor al que le tuve echado el ojo durante varios años. El sentimiento de satisfacción cuando por fin terminó en mis manos fue inconmensurable. No me importaba que tuviera un par de agujeros de polillas o que las mangas hubieran dado de sí un poco. ¡Estaba vistiendo el cárdigan de mi hermana mayor!

5¡Y LA ALEGRÍA DE TENER TU PROPIA ROPA!

SHOPPING

La Navidad significaba a menudo recibir un vestido nuevo. Sí, nuevo de verdad, flamante, ¡sin usar por nadie antes! Esas pequeñas excepciones a la norma eran prendas atesoradas y cuando terminaban por ser “heredadas” por mis hermanas pequeñas la sensación era de estar confiándoles un bebé recién nacido. Sin duda nos enseñó a ser agradecidas por las cosas que atesorábamos en nuestra vida, y la lección continúa hasta hoy día.

6QUE TE CONOZCAN CONSTANTEMENTE COMO LA HERMANA O HERMANO DE ALGUIEN

Siendo la cuarta persona en mi familia que asistía al mismo instituto, durante muchos años se me conoció únicamente como “la hermana de Sian”. Si a eso le sumas que hay un notable parecido entre todos mis hermanos, también me conocían como “la hermana de David”, “la hermana de Robert” y, en ocasiones, como “la hermana de Jonathan”. Una cosa era segura: nadie me llamaba nunca por mi nombre. Por entonces solía molestarme, pero estaba mezclado con un gran sentimiento de orgullo y de pertenencia.

7RARAMENTE SENTIR QUE TE OFENDEN

Tener un montón de hermanos viene acompañado de un montón más de oportunidades para la risa y la broma, a menudo a expensas de otro de los hermanos. Los hermanos son rápidos a la hora de señalar con amor todos tus defectos, cosa que no hace sino endurecer tu piel para la vida en el gran mundo exterior.

8CONSEGUIR UNA AGUDA HABILIDAD NEGOCIADORA DESDE MUY JOVEN

Entre hacer trueques para conseguir la última galleta y convencer a tus padres de que necesitas el coche más que tu hermana, ganas unas impresionantes habilidades dignas de un negociador en situación con rehenes.

9EMOCIONARTE POR LAS DOS OCASIONES EN QUE TE TOCA ABRIR EL CALENDARIO DE ADVIENTO

ADVENT CALENDAR

Uno de los problemas de tener muchos hermanos es que parece eterno lo que tarda en llegarte el turno con el calendario de Adviento. Peor aún es que, cuando por fin llega la extraña ocasión de abrir una ventanita en tu día especial, un hermano más pequeño ya lo ha hecho antes, así que el resto de la mañana se pasa reorganizando los turnos.

10TENER SUFICIENTES PERSONAS CON LAS QUE JUGAR A JUEGOS DE MESA

Esto es un chollo. Cuando quieres jugar a un juego de mesa (o a cualquier otro juego), por lo general hay suficientes personas a las que persuadir para que se sumen. Sin embargo, con una mayor participación vienen también mayores probabilidades de mal espíritu deportivo y peleas sobre a quién le toca jugar. Pero, en definitiva, todo es entrenamiento útil para la gestión de conflictos.

11VALORAR DE VERDAD TU CUMPLEAÑOS

CAKE

El único día del año que de verdad eres la reina del baile es tu cumpleaños. En ese día, tus hermanos y hermanas hacen un esfuerzo especial por ti y además también puedes tener tu comida favorita y tarta.

12SABER SIEMPRE QUE TIENES ARDIENTES DEFENSORES 

Recuerdo una vez cuando una chica me estaba acosando en la escuela por formar parte de una familia numerosa irlandesa, dedicándome la ristra habitual de insultos. Se lo mencioné a mi hermana y al día siguiente me acompañaron mis cuatro hermanos mayores en el patio. Aquel día se terminó el acoso.

13DISFRUTAR LAS VACACIONES

En las familias numerosas, la mejor parte de las vacaciones no era ir a algún lugar especial, sino reunirte por fin con los hermanos mayores que se habían marchado a la universidad o incluso atrevido a emanciparse y mudarse de casa. Aunque esto implicara que quizás tenías que renunciar a tu dormitorio, no te importaba si eso significaba pasar tiempo con tu hermano o hermana mayor. Después de todo, estar todos juntos significaba que la familia se sentía completa.

Y como adultos…

14DISFRUTAR DE CELEBRACIONES INTERMINABLES

Entre bodas, bautizos, nacimientos y todas las demás ocasiones familiares especiales, raro es el mes en el que no hay nada que organizar o nadie al que homenajear. Y con la siguiente generación cada vez más mayor, estas celebraciones no harán sino crecer y colmarnos a todos de alegría y de pequeñines correteando alrededor.

Desde tener padrinos y madrinas a disposición hasta ofrecer un mentor o un oído atento, tus hijos siempre serán cuidados y amados por una multitud (a veces muy terca en sus opiniones, pero siempre bien intencionada) de titos y titas.

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catolicismoestilo de vidafamilia numerosaniños
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