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Este año, toma esa Biblia olvidada y lee

2 min de lectura
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Crédito: 4Max | Shutterstock

¿Te gustaría empezar a leerla? No es tan difícil como parece, basta dar el primer paso abrirla

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Los grandes santos de nuestra Iglesia lo comprendieron y nos hablan de ello: “La Biblia es una extensa carta de amor de Dios para la humanidad ilusionado por mostrarnos cuánto nos ama”.

¡Es verdad! Lo descubrí y me he entusiasmado leyéndola, escribiendo sobre mis encuentros con la Palabra de Dios.

Anímate a leer la Biblia

¿Te gustaría empezar a leerla? No es tan difícil como parece, basta dar el primer paso abrirla.

En Aleteia te enseñamos qué orden llevar sacar un gran provecho espiritual.

Y te damos una ruta segura para cuando empieces a leerla.

Un gran tesoro en nuestra propia casa

Nuestros santos nos señalan el enorme tesoro que tenemos en nuestras casas y del que podemos disponer a gusto.

Basta abrir la Biblia, como quien abre un cofre antiguo, lleno de perlas, joyas valiosas, oro, rubíes, y puede tomar de ese cofre lo que le plazca, cuando desees.

La Biblia contiene grandes tesoros espirituales que puedes usar en tu beneficio, consejos, historias edificantes, y por encima de todo, la Palabra de Dios.

Descubres al leerla que “Dios es amor”. (1 Jn 4,8) y se nos pide amar, perdonar, ser misericordiosos y justos.

Palabras que llegan al corazón

Cuando empecé a leerla, encontré de casualidad un versículo que literalmente estremeció mi alma y me dejó impactado.

Fue tan fuerte la experiencia que tuve que escribir de ella y contarte lo que me ocurrió. Puedes revivirlo conmigo en este escrito.

Tenía un tesoro arrinconado, olvidado, en el pasillo de mi casa. Era indiferente a la Palabra de Dios que cada día, al pasar frente a ella me llamaba: “Claudio ven, lee, escucha a Dios que quiere hablarte”.

Que no te ocurra a ti.

¿Tienes una Biblia?

Este año, toma esa Biblia OLVIDADA, arrinconada en algún rincón de tu casa y ábrela.

Es hora de escuchar  Dios. Y si no tienes una en casa CORRE a una librería y compra una BIBLIA CATÓLICA.

Luego me cuentas cómo te fue y cuál fue tu experiencia con Dios. ¿Te animas? Te comparto mi email personal: [email protected]

¡Dios te bendiga!