“Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados y a quienes se los retengan, les quedarán retenidos”
Algunos pueden confundir y sembrar dudas con esta pregunta: “¿Te vas a confesar con un hombre pecador como tú?”.
Entonces te leen algunos versículos de la Biblia:
Luego te dicen: “Solo Dios tiene el poder de perdonar los pecados. No necesitas intercesores para llegar a Él y pedir su perdón”. Es una verdad, que no viene completa.
Últimamente lo he notado más. Entran en las redes sociales, a sitios católicos para sembrar dudas y confundir. Y muchos caen.
Jesús da el poder a los hombres
Cuando tengas dudas sobre un tema que tenga que ver con nuestra fe, te recomiendo leer el Catecismo de la Iglesia Católica.
Está a tu alcance por Internet o en cualquier librería católica.Veamos lo que dice al respecto:
Este poder lo transmitió Jesús a sus apóstoles y ellos a sus discípulos.
El sacerdote recibió de nuestro Redentor el PODER para perdonar tus pecados.
Cuando escuchas sus palabras de absolución lo comprendes y vives la gracia santificante:
Por tanto, puedes y debes confesarte con un sacerdote, arrepentido de tus pecados, con la certeza que Dios te perdonará, limpiará tu alma y podrás restaurar tu amistad con Él.
Olvidé cómo confesarme
¿Hace mucho que no te confiesas? ¿Sientes deseos de confesarte y no sabes cómo hacerlo? Nada pasa. En Aleteia hemos publicado artículos edificantes sobre el tema. Te recomiendo leerlos. Te van a ayudar.

Hablamos de tu alma inmortal. Es un tema que no debes pasar por alto. ¿Y si hoy fueras a encontrarte con tu creador?
No esperes más, ve a una iglesia y busca un sacerdote para que te confieses. Ya me contarás sobre la paz sobrenatural que inundará tu vida. ¡Es maravillosa!
¿Y si no encuentro un sacerdote disponible y estoy en riesgo?
El papa Francisco te explica cómo confesarte si no encuentras un sacerdote, por ejemplo por la pandemia, y tu vida está en peligro. Lee este artículo, te lo explica todo. Tu alma lo vale, ¡cuídala!
¡Ánimo!
Reza por nosotros. En Aleteia rezamos por ti.















