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Incertidumbre positiva

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fizkes | Shutterstock

Mar Dorrio - publicado el 23/08/21

Un programa de la televisión nacional me propuso hablar del miedo ante el nuevo curso escolar. No respondí lo que esperaban

Hace una semana, me llamó una joven encantadora del equipo de producción de uno de los programas matutinos con más éxito del panorama nacional. ¿Qué me querían preguntar? Querían que explicase mis miedos frente al nuevo curso escolar y la pandemia. Me quedé callada unos segundos, pensando en cómo decirle a la chica que no estoy nada preocupada.

El año pasado, en estás mismas fechas, lo estaba y mucho: nunca habría apostado por que las clases llegasen a Navidad y, sin embargo, fue el mejor curso desde que soy madre. No faltaron ni un día a clase, no tuvieron anginas, no tuvieron virus de barriga, y…, por no tener, no tuvieron ni piojos. Lo que sí perdimos fue esa ingenua y falsa certidumbre de que controlamos todos los factores de nuestra vida.

Así que, ¿cómo decirle al equipo de producción del programa que no quiero, ni debo, ni puedo, hablar de miedos; que tenemos que impregnar, embadurnar, llenar a nuestra sociedad, de incertidumbre positiva? Este término (que pronto empezará a sonar fuerte), nos lo describe un libro, en el que se reflexiona sobre la felicidad que surge en nosotros cuando conseguimos asumir esa falta de control que tenemos sobre nuestra vida:

  • Es la felicidad, la tranquilidad, de no tener que estar haciendo cábalas todas las noches, valorando los pros y los contras, y los “y sis”, de los próximos cincuenta años.
  • Es la felicidad de ser consciente del hoy y del ahora. Si ahora estamos bien, todo está bien, aprendiendo a disfrutar del camino.
  • Es la felicidad de no sufrir por lo que todavía no ha llegado. Ya cruzaremos ese puente cuando lo tengamos delante. Reconociendo que, a lo mejor, como ocurre con casi todos nuestros peores miedos (como mi «certeza» del curso anterior de que las clases no llegarían a Navidad), no llegarán nunca a materializarse.
  • Es la felicidad de asumir, sin sentir por ello impotencia, que hay cosas, hechos, personas, circunstancias, etc., que no podemos cambiar o controlar.
  • Es la felicidad que nos invade cuando aprovechamos y valoramos el trato humano. Cuando lo colocamos en el podium de nuestras vidas. Unas vidas con una duración también incierta, como bien nos ha enseñado esta pandemia.

Incertidumbre positiva es un término, como algunos que describimos en otro artículo, que simplemente explican, en el lenguaje del hombre actual, lo que Dios nos recomendó desde el principio de los tiempos. Así, podríamos traducir esa incertidumbre positiva por «confiar en la Providencia», o por «fiarse de Él». ¡Cómo sonreirán en el Cielo viéndonos llegar, después de tantos años de ensayo y error, a lo que ya nos habían dejado por escrito desde hace un par de milenios!:

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para vosotros -afirma el Señor-, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de daros un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11).

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Baste a cada día su propio afán” (Mateo 6:34).

“Y, ¿quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir un codo a su estatura?” (Mateo 6:27).

Dicen que lo que viene conviene, y creo que esta pandemia nos ha traído ese nuevo concepto de incertidumbre positiva para que muchos volviéramos a descansar en manos de la Providencia. Reconociendo a Jesús de Nazaret como esa persona vitamina por excelencia, la que tiene palabras que parece que están dedicadas a todos y cada uno de nosotros en algún momento de nuestra vida. Fiándonos de Él, sabiendo que es el último jugador, el que tiene la última carta de esta timba de cartas.
Pero, ¿cómo explicarle todo esto a los medios de comunicación? Bueno, esta reflexión no la pude hacer en el programa, ya que declinaron educadamente mi intervención, al no mostrar yo preocupación. Pero, desde aquí, desde Aleteia, desde mis redes, desde mi vida, quiero ser un altavoz de la incertidumbre positiva, quiero ser un altavoz de «La Persona Vitamina» por excelencia. Y, ¿tú? Why not?

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