A veces, todo lo que se necesita es un cambio de perspectiva para entender a tu pareja. Estos pasos harán que tu matrimonio se reavive en la rutina, sin importar qué tan pesada sea
La rutina diaria suele ser uno de los factores que pone a prueba a los matrimonios; y no necesariamente por la repetición o aburrimiento, sino por la carga que implica para cada uno. Uno ejercicio muy perjudicial que puedes tener en una relación es centrar toda tu atención en tus propias frustraciones, luchas y deseos. Muchas parejas han adquirido este peligroso hábito poco a poco a lo largo de su matrimonio, generando resentimiento, cansancio y agobio.
Suele comenzar así: un pensamiento se acerca sigilosamente y, de repente, todo lo que puedes ver es lo duro que trabajas por tu familia y lo injustamente equilibrada que está la carga de trabajo. Puedes pensar en mil cosas que tu marido debería estar haciendo para ayudar más; o incluso reconoces que él ayuda, simplemente te concentras en cómo debería hacer las cosas para hacerlas a tu manera.
Aquí te compartimos un breve ejercicio mental para ayudar a corregir esa actitud increíblemente dañina.
1Imagina
Comienza por imaginar un día típico en la vida de tu pareja. Piensa en todo lo que sucede en un período de 24 horas: qué luchas tiene y cuáles son sus niveles de estrés en diferentes puntos de su rutina. Imagina también en qué momento del día comienza el cansancio.
A continuación, puedes concentrarte un momento en las causas que generan estrés en tu cónyuge y en las partes de su día que podrían ser más difíciles. Te ayudará a empatizar más con su rutina y saber que, al igual que tú, tiene momentos muy ocupados y estresantes en los que debe dar todo de si para llegar al final del día.
2Identifica
Ahora, de vuelta a la realidad. Repasa un día real en tu vida e identifica todo lo bueno que hace tu pareja en 24 horas .Hacer este pequeño ejercicio puede ayudarte a saber si está haciendo todas las cosas que crees que debería hacer, o si está haciendo lo que cree que es importante para el bienestar de ambos y de su familia.
Este ejercicio podría ayudarte a que tus pensamientos tomen perspectiva: podrás darte cuenta de las formas concretas en que el otro se ocupa de ti y de su proyecto familiar.
3Recuerda las etapas
Por último, recuerda que todas las familias viven diferentes etapas a lo largo de su vida: primero viene la ilusión de los recién casados, después llegan los hijos, que requieren cuidado y atención continua; más tarde los van a la escuela... un día estarán solo ustedes dos, viviendo el "nido vacío". Lo que los reta hoy no será eterno. Aprenderán a sobrellevar el momento y, juntos, encontrarán la forma de afrontar los nuevos retos que siempre estarán a la vuelta de la esquina.
Estos ejercicios pueden ayudarte a ponerte en el lugar de tu cónyuge para comprenderle mejor y, así, identificar si es necesario hacer un ajuste en la rutina o si solo requieren un poco de paciencia y esperanza. A veces, ese pequeño cambio de perspectiva es todo lo que se necesita para reiniciarse.













