El Camino de Santiago cambia la vida de quien lo recorre, así que nada mejor que caminar juntos en familia para practicar las virtudes y valores. Un momento de renovación y también un punto de llegada para volver a comenzar.
Un regalo para nuestra familia

Ciertamente es una gran experiencia y uno de los mejores regalos que podemos hacer a nuestros hijos y a uno mismo y que, sin duda, todos guardaremos en nuestra memoria de recuerdos y en nuestros corazones.
La ruta jacobea supone una enseñanza importante en nuestras vidas y, en el caso de los niños y adolescentes de casa, les demostrará que todo esfuerzo tiene su recompensa. De hecho, el triunfo no es solo haber recorrido etapas y de revisar nuestra credencial completada con los sellos. ¡Es mucho más! Veamos los siguientes puntos:
1Experimentar valores y sentimientos
Es un maravilloso viaje en el que se vive y valora el esfuerzo, la reciedumbre, la generosidad, la constancia, la austeridad, la hospitalidad, la tolerancia, el respeto a los demás, el amor… que raramente se pueden encontrar tan unidos entre sí.
2Reflexionar y hacer instrospección
Cada peregrino dispone de un tiempo magnífico mientras camina, para reflexionar y plantearse motivos de renovación. Si cada uno lucha por su mejora personal, la familia completa también progresa y avanza.
3Cultivar los lazos
Es un espacio y un tiempo únicos para cultivar los lazos familiares. Disfrutamos de un ambiente distendido, algo cansado sí, pero lejos de las obligaciones rutinarias y apartado de nuestro lugar habitual de residencia.

4acompañar a los hijos
Son días, horas y kilómetros para conversar con ellos. De esta forma podemos conocerlos mejor, descubrir sus motivaciones, alegrías y tristezas, ambiciones, sueños y deseos, preocupaciones, sus amistades. Incluso, sus amores.
5Conocer otros peregrinos
Mientras avanzamos y quemamos etapas, vamos cruzándonos con otros peregrinos como nosotros. Es el momento de establecer lazos de amistad con ellos. ¡Es increíble lo fácil que resulta congeniar con otras personas durante estas jornadas!
6Fomentar la autonomía
Las peregrinaciones son perfectas para enseñarle a los pequeños a ser autónomos: ellos prepararán su mochila y cargarán con ella. Deberán aprender a gestionar sus recursos: agua, comida, ropa de recambio y su pequeño botiquín. Se fijarán en las flechas amarillas del Camino para no perderse, etc. ¡Toda una lección de independencia!
7Disfrutar el tiempo de ocio
Por supuesto, el Camino es un tiempo de ocio y diversión. Mientras se camina se puede cantar, contar chistes, anécdotas, jugar, leer en el descanso, consultar las guías para preparar la etapa del día siguiente o bañarse en un río próximo.

8Aprecia la historia cultural
Podemos disfrutar de la oferta cultural, de la historia y el arte que nos ofrece el recorrido. El Camino de Santiago fue declarado primer itinerario cultural de Europa. Y el hecho de realizarlo a pie (o bici y caballo) nos facilita la contemplación, sosegada y tranquila, de todos los tesoros artísticos que nos ofrecen sus pueblos y ciudades.
9Vivir en la naturaleza
El peregrinaje será una inmersión en la naturaleza y el paisaje rural. ¡Cuánto podemos disfrutar del aire libre! Y aprender lecciones de fauna, flora, biología y geografía en unos días.
10Ejercitar el cuerpo y el alma
Y, por último, nos pondremos todos en forma físicamente. Nuestro cuerpo, pero también nuestra alma. Podemos rezar antes de salir la Oración del Peregrino y durante las caminatas, el Rosario.
Es un viaje altamente recomendable. Las familias que decidan peregrinar a Santiago de Compostela con niños, vivirán una auténtica aventura familiar llena de valores. Sin duda, una experiencia inolvidable y la mejor “andanza” de la vida si se hace en familia.










