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Rezar con los salmos: ¡Busca al Señor y te responderá!

3 min de lectura

Cuando te avergüences, cuando estés abatido o angustiado; Él vendrá a ti y te consolará

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Cuando te avergüences, cuando estés abatido o angustiado; Él vendrá a ti y te consolaráRezar con los salmos es una guía semanal que te ofrecemos para meditar sobre la Palabra de Dios. Hoy te presentamos el Salmo 34.

Este salmo parece ser un consejo a un grupo de hombres que, refugiados por sus angustias, necesitan saber qué esperar. El salmista ofrece un consuelo: buscar al Señor y glorificarlo porque Él siempre responde.

Es una alabanza que invita a un pueblo a bendecir el nombre de Dios. La vida misma fluye a través de una bendición: Los ojos del Señor miran al justo y sus oídos escuchan su clamor.

El Rey David, al ser rescatado por su Señor cuando es perseguido, siente alivio y agradecimiento y por eso no se glorifica a sí mismo, sino que reconoce que ha sido salvado por su Creador y manifiesta su alabanza a todos cuantos escuchan.

El cristiano da testimonio

Del mismo modo, el cristiano sabe que no se ha dado la vida a sí mismo ni que ha sido salvado por sus méritos, sino que ha habido Alguien.

Dios con su amor infinito, a pesar de las fallas humanas, ha querido dar el más grande regalo de todos: su amor incondicional, salvando al hombre una vez y para siempre y, paradójicamente, todos los días de su vida.

David sabe alabar e invita a orar a otros y reconocer al Dios de Israel como el único; esa misma enseñanza la podemos reconocer hoy. El cristiano es testigo de Alguien, de Dios, del Padre, del Abba; y con su testimonio comunica esa verdad a los demás, para que vengan y vean, para que busquen y encuentren.

Salmo 34(33),4-5.6-7.16-17.18-19

Glorifiquen conmigo al Señor,

alabemos su Nombre todos juntos.

Busqué al Señor: él me respondió

y me libró de todos mis temores.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes,

y sus rostros no se avergonzarán.

Este pobre hombre invocó al Señor:

él lo escuchó y los salvó de sus angustias.

Los ojos del Señor miran al justo

y sus oídos escuchan su clamor;

pero el Señor rechaza a los que hacen el mal

para borrar su recuerdo de la tierra.

Cuando ellos claman, el Señor los escucha

y los libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca del que sufre

y salva a los que están abatidos.

Texto bíblico: Libreria Editrice Vaticana