Rica y de buena familia, Rafaela Ybarra no se olvidó de las jóvenes que no tenían nada y vivían en riesgo de exclusión social. Su labor se materializó en una nueva congregación que décadas después de su fundación sigue haciendo una encomiable labor.
Rafaela Ybarra nació el 16 de enero de 1843 en un Bilbao en plena expansión industrial. El paisaje urbano cambiaba a ritmo vertiginoso mejorando la vida de unos pero empobreciendo a otros. Ella tuvo suerte, pues pertenecía a la alta sociedad bilbaína.
No le faltó de nada, ni material ni espiritual. Con una formación esmerada y unos valores católicos transmitidos por su propia familia, Rafaela formó su propia y extensa familia cuando en 1861 se casó con el ingeniero José de Vilallonga. La casa pronto se llenó de niños. Siete tuvo la pareja, aunque dos no sobrevivieron a la infancia. Aún tuvo espacio Rafaela para acoger a cinco sobrinos.












