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Construir, cantar, sonreír y otras cosas que hacer en pandemia

MASK

Shutterstock | Kiselev Andrey Valerevich

Carlos Padilla Esteban - publicado el 19/11/20

Cómo frenar la negatividad que se contagia en un mundo lleno de amenazas

Escucho con demasiada frecuencia que el mundo está fatal. Me hablan de la crisis de valores, económica y social.

Veo los conflictos sociales que estallan en tantas partes. La pandemia de coronavirus que arrasa y se lleva vidas inocentes y acaba con las seguridades que antes parecían inamovibles.

Siento que necesito un sicólogo para que vuelva a poner en orden el desorden de mi caos interior. Bulle el pesimismo en el alma y contagio negatividad.

Parece como si nada valioso fuera a resistir en medio de la tormenta que me amenaza. Se caen los pilares del mundo en el que vivo. ¿Qué va a quedar cuando todo muera? ¿Qué surgirá de debajo de la tierra?

CRISIS
Shutterstock | View-Apart

No comparo el hoy con épocas pasadas. No pienso tampoco en las guerras que asolan y han asolado mi mundo. Me detengo asombrado ante este mundo inestable, en peligro de desaparecer.

Elijo ser positivo ante la pandemia

Pienso en todo en lo que creo, en todo lo que amo. Y en medio de tanto desánimo que veo a mi alrededor opto por la esperanza y elijo el camino de la luz.

No me desanimo a la hora de hacer planes. Proyecto, sueño, espero, deseo. No quiero que se apague en mí ese fuego de amor que Dios ha encendido. Me gusta la mirada del papa Francisco en la encíclica Todos hermanos:

«Dios sigue derramando en la humanidad semillas de bien. La reciente pandemia nos permitió rescatar y valorar a tantos compañeros y compañeras de viaje que, en el miedo, reaccionaron donando la propia vida. Fuimos capaces de reconocer cómo nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes que, sin lugar a duda, escribieron los acontecimientos decisivos de nuestra historia compartida: médicos, enfermeros y enfermeras, farmacéuticos, empleados de los supermercados, personal de limpieza, cuidadores, transportistas, hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas… comprendieron que nadie se salva solo«.

Pienso en los brotes verdes de esperanza en medio del desierto. Las luces sutiles que emergen en la oscuridad de la noche. Las gotas de agua que humedecen las arenas secas del alma.

PLANTING
By kram9 | Shutterstock

Y me quedo con las semillas de bien que observo en los que hacen el bien, en los que aman la vida, en los que respetan al que sufre, en los que se entregan por amor.

No pienso que todo está fatal, no lo digo, porque el pesimismo se contagia con la fuerza de una pandemia. Son contagiosos la tristeza y el desánimo. No quiero ser yo canalizador de este espíritu oscuro.

Elijo la luz, la esperanza, me apego al bien de los que hacen el bien. Quiero ser imitador, hacedor de buenas obras.


FUN

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Un gran futuro

No le tengo tanto miedo a un futuro imprevisible. Si me obsesiono con lo que está mal me deprimo. Si pienso en lo que florece, sonrío. Me abrazo como un niño a esa esperanza última que nunca se pierde.

Después de la enfermedad viene la salud, después de la noche el día, después de la muerte la vida.

SUNRISE
Jacob_09 | Shutterstock

Y sé que tendré que echar de menos lo que haya perdido. Y enfrentar como un hombre las desgracias en mi vida.

Asumir con madurez lo que nunca volverá a ser igual. Aceptar la derrota y comprender que la mirada negativa engendra negatividad.

Me visto con un traje de gala para enfrentar esta nueva andadura. Sé que los sueños se construyen sobre sólidos pilares, los que Dios coloca en el fondo de mi alma.

No temo, sonrío. Deseo que las cosas sean más hondas, más verdaderas. No pienso en lo que puede salir mal, en lo que no resulta.

Pienso más bien en la ventana abierta cuando se cierran las puertas. Pienso en el futuro inmenso que tengo ante mis ojos y en todo lo que puedo hacer yo.

Puedo…

GIRL, DAYDREAM
HBRH | Shutterstock

Puedo construir un mundo mejor que el que ahora veo. Abrazar cuando la sequedad se apodere del alma.

Puedo cantar cuando el llanto se asome a mi garganta. Y sonreír cuando las lágrimas se impongan en mi ánimo.

Me gusta más ver el bien que quedarme detenido en el mal. Tomo nota de los paisajes llenos de luz que alegran mi ánimo.

Leo aquellas paginas que me elevan el corazón. Escribo lo que sale de mi alma que suele ser positivo. No me deprimo con facilidad, no me recuerdo deprimido.

Pasar página

Soy capaz de adaptarme en situaciones difíciles. Sé ver el lado bueno de las derrotas, aunque me cueste pasar página y olvidar lo ocurrido.

Pero lo olvido y vuelvo a la batalla. Pienso que la vida se juega en el presente, por más que a veces me cueste perdonar cosas de mi pasado.

Pero sé que el perdón es de Dios, Él es el que lo logra. Mi alma se resiste a olvidar las ofensas. Y el día logra con el paso de las horas que el dolor se amortigüe.

JOY
Borisevich Sergei | Shutterstock
Sé positivo

Tengo en mi corazón heridas y alegrías. Recuerdos sagrados que alimentan mi esperanza y son esa agua que calma la sed de amor que tengo muy dentro.

Sé que lo que ahora decido hacer no está ya hecho, porque a menudo he palpado mi debilidad para ser fiel  a Dios en el camino emprendido.

Dejar brillar la luz

He aprendido a llevar cuenta del bien que me hacen y eso me ayuda a ser agradecido con frecuencia. Tengo en la piel grabado el nombre de los que amo, y de los que me han amado.

He vertido muchas lágrimas, algunas al recordar momentos duros, la mayoría al pensar en la hondura de lo que vivo.

Me emocionan escenas muy diversas, cuando lo que veo, escucho o siento encuentra un eco en mi propia alma, en mi misma historia.

Son lágrimas de verdad, llenas de esperanza, porque el sol lo dibujo siempre de nuevo con mis dedos.

Nada es tan negro ni tan oscuro como para que no pueda brotar de su interior una luz escondida que me muestre el camino a seguir.

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