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Fam Time Games: No podemos satanizar los videojuegos

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Jesús V. Picón - publicado el 06/11/20

Recomendaciones para poder escoger los mejores videojuegos y hacer que nuestros hijos se diviertan de forma sana

El joven matrimonio conformado por los mexicanos Eduardo Santos y Paty Paz lanzó en estos tiempos de pandemia una iniciativa en internet, creando contenidos audiovisuales a fin de recomendar a los papas las mejores opciones de videojuegos para que sus hijos se diviertan de forma sana, al mismo tiempo que convive toda la familia.

Eduardo y Paty, gracias por concedernos esta entrevista para Aleteia. Gracias por abrirnos las puertas de su hogar. Háblenos un poco de ustedes y de dónde viven.

Eduardo: Nosotros residimos en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas. Tenemos, gracias a Dios, ya casi 5 años de casados. Nos conocimos dentro de Testimonio y Esperanza, cuando fuimos parte de este movimiento juvenil en la Iglesia. Ahí pudimos encontrar nuestra vocación y formar una familia con lo que nos une y que es fundamental y buscamos constantemente, que es Dios.

Paty: Ahora tenemos dos hijos, gracias a Dios: nuestro pequeño Eduardo André, de casi 4 años, y Georgina, la nueva integrante de la familia, de 7 meses. Literalmente nos multiplicamos: pasamos de 2 a 4. Y estamos muy contentos.

¿Cómo es vivir en un lugar con ciertos conflictos sociales, uno de ellos la guerra entre los narcotraficantes? Porque ustedes se ven muy felices, muy plenos, con la presencia de Dios. ¿Cómo se logra eso cuando afuera hay una guerra?

Paty: Yo creo que siempre manteniendo el enfoque de nosotros como familia. Si dejamos que todo lo de afuera entre a nuestro hogar, a nuestra familia y también a nuestro corazón, las cosas no saldrían tan bien. Hay que poner a Dios en primer lugar y por medio de la oración; nos encomendamos a Él cada vez que salimos a cualquier mandado. Es algo triste saber que sales a comprar un refresco y puede pasar algo; pero nos ponemos siempre en manos de Dios, y Él nos ha cuidado y escuchado. Y siempre mantenemos el buen humor aquí en casa, lo cual también es importante; tratamos de relajarnos, por ejemplo, con una buena película o una buena lectura, ¡y en familia siempre!

Crear contenido virtual para las familias

¿Entonces se puede ser feliz en un lugar de tanto derramamiento de sangre, de tantos conflictos armados?

Paty: Respondo que sí porque yo soy feliz; soy feliz con mi familia, rodeada de mi esposo, de mis hijos, de mis papás, mis hermanos, primos y amigos. Sí se puede.

¿Cómo es que surge el proyecto “Fam Time Games” desde Reynosa, Tamaulipas?

Eduardo: Desde hace más de un año, conversando con Paty, yo le hablaba de mi inquietud de poder hacer algo que fuera dirigido a la familia. Pero por los tiempos y el trabajo no habíamos tenido la oportunidad de realizarlo; sin embargo, la situación de la pandemia nos motivó y, como ya teníamos más o menos armada la idea, nos dimos a la tarea de crear contenido virtual dirigido a las familias, conscientes de que se iba a duplicar el número de espectadores porque la gente se iba a quedar en casa.

Lo creamos como un canal que se llama “Fam Time Network”, pero el programa es “Fam Time Games”, pues tenemos la intención de que, primeramente Dios, en un futuro tengamos más programación y que toda vaya canalizada hacia la familia.

Iniciamos con algo que nos gusta, que son los videojuegos; buscamos que tengan sentido de unión, de colaboración, de diversión, de educación. Son juegos que de alguna manera nos ayudan a estar juntos, a convivir y a pasar tiempo en familia, que es algo que hace mucha falta, y que debido a la pandemia obligó a muchos a volver la atención a la familia ya que con la vida diaria no le dábamos la atención que requería el esposo, la esposa o los hijos.
Y buscamos títulos que nos ayudaran como la excusa perfecta para estar en familia.

¿En qué plataformas está “Fam Time”?

Eduardo: Estamos en todas las plataformas principales: Youtube, Facebook, Twitter e Instagram. Ahí estamos para dar a conocer el contenido que estamos haciendo, sugiriendo a las familias títulos y juegos que las ayudan a juntarse y a pasarla bien.

Dirigido a los que les gustan los videojuegos y a los que no

Paty, te vemos en los videos muy segura. ¿Ya habías hecho esto antes, o habías estudiado conducción?

Paty: Es la primera vez que conduzco algo. Pero siempre frente a la cámara me he sentido muy cómoda; me gusta mucho.
Eduardo: Ella ya había salido en una película mexicana que se llama “Inspiración”.

¿Entonces eres actriz?

Paty: Hubiera querido serlo hace 20 años, cuando tenía 8 años. Pero tuve la oportunidad de que me invitaran a la grabación de ese filme en Monterrey, Nuevo León, con Arath de la Torre y Bárbara Mori. En ese momento tuvo bastante éxito la película; yo salí nada más en un pedacito de la cinta: era la niña que vendía flores y que tenía su carita manchada de tierra. Me aprendí mi diálogo, se me quitó el miedo de estar frente a la cámara y me encantó. Así que me dije: me siento segura, me siento a gusto, así que vamos a continuar haciéndolo; pero por cosas del destino ya no pude seguir.

Cuando éramos novios Eduardo estudió cine, así que debía hacer cortometrajes en sus proyectos de la universidad, y yo era la primera que me apuntaba para participar; era su “conejillo de Indias”. Por eso en los videos de “Fam Time” me siento cómoda; y me gusta mucho transmitir lo que estamos hablando, porque es algo positivo. Lo disfruto mucho.

Paty, ¿a quién va dirigido lo que cuentas en los videos de “Fam Time”?

Paty: Va dirigido tanto a las familias a las que les gustan mucho los videojuegos, pero también a las que no les gustan tanto pero quisieran aprender. Es frecuente que algunas personas consideren los videojuegos como algo malo para la salud de los niños y de los jóvenes: sin embargo, no siempre es así, pues muchísimas veces fueron creados precisamente para una convivencia sana.

Tenemos unos sobrinos, ahijados, que ya nos vieron en Youtube recomendando algún juego, y dicen que les encanta; y nos comparten su experiencia dentro de la temática del juego. Con los niños pequeños se pueden aprovechar ahora estos videojuegos, y sus papás ya no se quedarán con la idea de que no les van a servir para algo positivo.

¿Cuál es la característica de estos juegos? ¿O cuál es el rango, cómo los eligen? Lo digo porque hay muchos videojuegos de violencia. ¿En qué se basan ustedes para recomendar un videojuego?

Paty: Nos basamos sobre todo en que sean familiares; que sean para un rango que va desde los niños hasta los preadolescentes. Pero sobre todo que sean sin violencia, ¡este es nuestro enfoque!, y que se puedan jugar en comunidad, con más de 2 personas,
Debido a la distancia causada por estos momentos de pandemia, virtualmente podemos unirnos de alguna manera; en este caso jugando, compartiendo el juego.

Eduardo: Muchos padres de familia no nos involucramos en los tipos de videojuegos que ven nuestros hijos; no sabemos qué tipo de juegos están jugando. Muchas veces les regalamos juegos pensando que, porque tiene una carátula amigable, el juego es adecuado; pero no es así del todo. Por eso queremos que los papás de alguna manera sepan qué tipo de títulos están jugando los niños; y les recomendamos títulos. También les recomendamos que se involucren con los niños, porque muchas veces los abandonamos en esta esfera digital que son los videojuegos.

Y ahora, con la conectividad en línea, el multijugador de todo el mundo puede unirse a un juego de más de cien personas sin saber quién está detrás de la otra pantalla o de la otra consola. De ahí que es tan importante involucrarse y, sobre todo, guiar a los hijos.

Probamos los juegos en familia

¿Entonces de alguna forma” Fam Time Games” sirve como una guía de información para los padres de familia, recomendándoles ustedes qué juegos sí y qué juegos no conviene?

Eduardo: Sí, claro que sí; queremos ser también esa guía, porque sabemos que muchos papás no crecieron con los videojuegos , o bien se fueron alejando de dichos juegos; y entonces llegan los hijos que sí están creciendo con los videojuegos, más ahorita que están hasta el alcance del teléfono celular, y entonces los padres, aunque no sean afines a los videojuegos, pueden enterarse de cuál de éstos es correcto.
Para ello nosotros probamos los juegos en familia a fin de dar una recomendación, y así ahorrarles tiempo a los papás sobre las repercusiones.

¿Qué juegos son los que han estado presentando o promocionando?

Eduardo: Los juegos con los que hemos iniciado son videojuegos atractivos que tienen la modalidad de multijugador, sobre todo local; porque también existe el multijugador en línea, que es muy bueno en tiempos de pandemia, pero el multijugador local te impulsa al encuentro, a estar con una persona al lado, a convivir.

Precisamente porque se ha perdido mucho la convivencia es que tratamos de recomendar juegos que la fomenten; pero que sea una convivencia sana.

Como padre de familia que eres, ¿qué recomiendas para que la competencia o rivalidad que implica que dos o más hijos participen en un videojuego no se convierta en causa de enojo cuando alguien pierde?

Eduardo: En ninguna competencia nos gusta perder; pero es importante que, como padres de familia, les presentemos a los hijos otro punto de vista, en el cual descubran las causas por las que perdieron, como podría ser que necesitan desarrollar más habilidad, y por tanto invitarlos a practicar. Hay que enseñarles, pues, a canalizar el enojo de otra manera.

Y precisamente hay juegos, que nosotros fomentamos en nuestros episodios, que de alguna manera nos ayudan a practicar la paciencia, para así ir controlando el temperamento.

Pero también es importante poner ciertos horarios, porque a veces nos aferramos demasiado a un juego porque queremos ganar y ganar; hay que buscar que el juego sea educativo y recreativo, pero que no nos lleve a un extremo, porque hasta los adultos nos podemos hacer dependientes de una aparato electrónico.

Es importante proteger a los niños

¿Qué recomiendas entonces respecto del tiempo dedicado a los videojuegos? Yo he visto que se hacen recomendaciones con respecto a la televisión; por ejemplo, que no se ponga un televisor en todas las recámaras sino que haya una sola en una sala para que ahí converja toda la familia. ¿Recomendarías que se haga lo mismo con los videojuegos, que no se tengan en las habitaciones de varios miembros de la familia sino en un lugar de uso común de la casa?

Eduardo: Sí, desde luego. Lo ideal sería tener los videojuegos en una sala, pues así se puede tener más el control de lo que los hijos están viendo y jugando. Sobre todo porque existen juegos en línea como la “Batalla Real”, donde se juntan en equipos de cien contra cien, y tales juegos no suelen tener un filtro para edades; así que luego te topas con que estás jugando con gente de una edad muy distinta; hay menores de edad que prácticamente están aprendiendo a hablar y ya están jugando sin saber con quién están lidiando o quién los está dirigiendo o de qué los van a persuadir, porque en estos juegos también está el chat en línea.

Hay papás que lo que hacen es que ponen los videojuegos en una sala, y le piden al hijo que cuando acceda a juegos en línea pongan la bocina abierta y con el volumen alto para que ellos también puedan escuchar lo que se está conversando. Si el hijo usa audífonos, sólo él va a estar escuchando, inmerso en ese mundo y poniéndose en riesgo, más ahora que hay tanto abuso de menores.

Es importante proteger a los niños, pero para ello es necesario que los padres de familia nos involucremos, no dejándolos abandonados en la esfera de los videojuegos. A lo mejor los papás no somos aficionados, pero por lo menos debemos de tratar de interesarnos un poco en lo que los hijos están haciendo. Y si llegas a involucrarte y a jugar una partida con el niño, créeme que el niño te lo va a agradecer cuando sea grande, porque siempre recordará que su papá pasó un momento de convivencia con él.

Yo me acuerdo mucho de que mi papá llegó a comprarme videojuegos y, aunque no era aficionado, llegó a jugar algunas veces conmigo; y para mí era lo máximo que mi papá pudiera estar a un lado y que, aunque él fuera muy malo en el juego, estuviera ahí conviviendo conmigo.

Eso es algo que queremos fomentar en “Fam Time”.

Definitivamente no podemos satanizar los juegos, y decir que son cien por ciento malos. Y ahora, con la pandemia, los hábitos digitales ya están presentes, aunque sabemos que hay sectores de la población que no tienen acceso a los recursos electrónicos. Si hasta los bancos y las escuelas ya son digitales, no podemos decirle “no” a esta tendencia. Tendríamos que aceptar la era digital, y buscar herramientas que nos guíen, como “Fam Time” .

Adaptarnos al mundo digital

¿Debemos ver esto como un beneficio para la humanidad?

Eduardo: Sí, claro. Yo creo que está en la misma evolución del ser humano. Y, aunque la conectividad ya existía, muchas personas de repente se vieron sorprendidas de que había tantas plataformas y modos de conectividad y de comunicación. Y, a través del e-commerce, muchos negocios de alguna manera se fueron impulsando ante la necesidad de continuar trabajando; pero en realidad el e-commerce ya existía, sólo que mucha gente no estaba en este mundo digital y no se daba cuenta de cómo se manejaban las formas en estos medios.

Ahora, con la pandemia, muchos de estos procesos se aceleraron; mucha gente empezó a entender más del mundo digital, cómo se mueven las cosas.

Hay que empezar de alguna manera a buscar esta adaptación; pero reconociendo que en todas las áreas digitales, incluyendo los videojuegos, hay cosas buenas y hay cosas malas. Hay videojuegos muy buenos que son comerciales, pero también otros muy buenos que no son comerciales sino más bien educativos. Hay que entender que el juego siempre se ha usado para el aprendizaje, por ejemplo de la ciencia; y también los pilotos utilizan un videojuego para poder aprender a pilotear un avión y practicar; lo mismo que los pilotos de automóviles.

Entonces los videojuegos han sido una buena herramienta para el estudio, para la ciencia, para la transmisión de cultura y de historia, y para la diversión sobre todo. Y lo que nosotros queremos es presentar esos fines buenos. Hasta los juegos de ciencia ficción pueden ser buenos porque estás como dentro de una película, pero también como un protagonista, y de alguna manera esto puede conducir hacia la lectura de la obra literaria.

No sabemos qué tipo de plataformas vayamos a tener de aquí a diez años, pero el mundo acelerado en el que estamos viviendo, con cosas como la “realidad virtual”, que en realidad ya existe pero cuya comercialización apenas está empezando, nos puede hacer pensar que lo que veremos en adelante será totalmente diferente; y no podemos estigmatizarlo sólo por el hecho de no entenderlo.

Tampoco significa que debemos aceptarlo todo; hay una frase por ahí que dice: “Si tienes la mente muy abierta se te cae el cerebro”. Para ello hay que aplicar el criterio. Lo ideal es que, cuando un padre de familia consuma algo digital o vea una película o compre un videojuego, él con su criterio vea si es algo bueno; o que considere la clasificación. Precisamente algo que no se ha entendido mucho es que todos los videojuegos tienen una clasificación. Es importante leer esa clasificación para saber cuál es el juego adecuado para nosotros o para nuestros hijos.

¿Cuál es tu opinión sobre ciertos temas que llegan a manejarse en los videojuegos, como es la violencia extrema, que llega a enajenar las mentes causando hechos violentos, como ya se ha visto tanto en Estados Unidos como en México? ¿Y qué decir también de algunos contenidos sexuales, esotéricos, espiritistas y satánicos, que hacen que algunos padres de familia se nieguen a que sus hijos tengan algo que ver con el mundo de los videojuegos?

Eduardo: Hay que entender, como ya lo había señalado, que en los videojuegos hay una clasificación. Muchas veces estos acontecimientos lamentables no son causados por los propios videojuegos, sino que hay algo más detrás. Para las personas que han cometido estos actos de violencia, quizá el videojuego era más bien el lugar donde podía canalizar todas sus frustraciones y la falta de atención que padecieron por parte de algún adulto,  El combinarse estos dos factores, llevaron al niño o al joven a cometer tal acto.

Por eso hay personas que han jugado videojuegos en los que deben de disparar en primera persona con una pistola, pero como entienden bien que eso es sólo parte de un juego virtual, y porque saben que matar es malo, entonces no van y matan a nadie en la vida real. Por eso aquí influye mucho la educación que se recibe en la familia.

Si los padres tienen al hijo prácticamente en el abandono, en la falta de atención, entonces el videojuego sí puede repercutir mucho en lo que haga.

De ahí que en los videojuegos se debe acompañar al niño, y se le debe explicar exactamente igual que cuando lo llevamos al cine a ver una película: “mira, esto no es así”, o “esto no es verdad, sólo son actores”, “no es real lo que están haciendo, sólo están relatando una historia”. Entonces hay que decirles: “sólo son videojuegos”, “son fantasía, no son realidad”.

Así el niño empieza a comprender la diferencia entro lo real y lo virtual o fantasioso.

A raíz de los sucesos violentos que han sucedido en varios países, a los videojuegos, que ya tenían una clasificación, se les dio una doble clasificación. Hay juegos que no se deben poner al alcance del menor, ya que no tienen la madurez o la capacidad para entender.

Pero como hay juegos que de por sí no son buenos, aunque seamos adultos no debemos consumirlos. Igual que con las películas, las series y las telenovelas, toda historia tiene un impacto en nosotros, y los videojuegos no son la excepción, aunque ya seamos grandes.

Un videojuego con esoterismo, imágenes sexuales o violencia va a tener un impacto en nosotros aunque seamos personas maduras y aunque la clasificación diga que es adecuado para nuestra edad.

A cualquier edad, hay que jugar sólo aquello que nos impacte positivamente. Por ejemplo, algún juego que ayude en la agilidad del cerebro, en la coordinación, en la comunicación o en la convivencia en familia. Lo más importante es informarnos.

La cuestión de horario depende de la edad

Eduardo, ¿qué juegos recomiendas, y en qué horario y en que días, dado que entre semana los niños tienen escuela?

Eduardo: Sobre los juegos que recomendamos, los padres deben ver la clasificación; por ejemplo, si dice “everyone” es para todos; “everyone + 10” es para todos los que tengan más de 10 años. Lo ideal, por estar los niños en fase de desarrollo, es que sean juegos de deportes, de plataformas, de aventuras que tengan una cuestión amigable, de rompecabezas o de coordinación; juegos que nos impulsen a practicar ciertas habilidades. Ya hablamos en nuestro canal de un juego que tiene que ver con la cocina, y que tiene mucha relación con la comunicación y la coordinación. También hay juegos de fiesta muy buenos y que se pueden jugar a cualquier edad. Y no hay que descartar los juegos que, gracias a las consolas, te permiten moverte físicamente.

En cuanto a la cuestión de los horarios, va a depender sobre todo de la edad. En días de clases yo recuerdo que a mí se me permitía jugar cuando mucho una hora u hora y media, siempre y cuando ya hubiera hecho mi tarea.

Así como en el futbol hay una federación que es la FIFA, en los videojuegos hay una federación, la e-Sports, que llegó a principios de este año a México pero que ya tenía 5 años en Estados Unidos. Existen equipos que pertenecen a esta federación, y dicha federación crea competencias de deportes virtuales entre esos equipos; por eso actualmente hay una explosión en e-Sports, pues cada vez más practicantes de videojuegos quieren incursionar en esta federación, convirtiéndose en jugadores profesionales; y, como en todo trabajo, también hay una ganancia. Entonces consumen muchas, muchas horas jugando para acrecentar sus habilidades, por lo que puede tornarse en un problema.

Por eso, aunque a un menor le guste la idea de ser un profesional de los videojuegos, los padres deben imponerle un horario; y ya cuando sea mayor de edad va a tener la madurez para entender que, como cualquier otra profesión, debe tener una disciplina.

Lo mismo se debe aplicar en el caso de los streamers, porque, cuando te dedicas al streaming. Vas generando una ganancia, una monetización, y ahí se les va la vida a muchos jóvenes. La Organización Mundial de la Salud ya ha clasificado algunas enfermedades relacionadas con esto. Muchos pierden la noción de lo que es real y lo digital.

Entonces hay que evitar siempre los extremos. Hay niños que se desvelan toda la noche jugando, y cambian sus hábitos alimenticios; y eso afecta el cuerpo y la mente. Estamos conscientes de que los videojugadores streamers precisamente tienen su mayor actividad por la noche. Uno como padre es el que tiene que tomar las decisiones mientras el hijo sea menor de edad, en bien de su salud mental y de su educación.

Igualmente hay que advertir sobre el tema de las micro transacciones. Hay sitios de internet que te dan un juego prácticamente gratis, y con esto enganchan a los menores. Empiezan pagando cuotas como de 1.5 dólares o 5 dólares, pero es sólo para acceder al juego básico, que está limitado; entonces acaban queriendo pagar más para tener todos los instrumentos y habilidades a fin de incrementar su poder en el juego. Hay casos de padres de familia en Estados Unidos que han sido estafados, precisamente porque dejan solo al menor, y alguien mayor de edad le dice: “Yo te voy a dar todo esto, pero pásame tu contraseña y el número de tarjeta de tu papá”.

Una última cosa: ¿hay videojuegos católicos?

Eduardo: Sí hay algunos; por ejemplo, existe uno que tiene que ver con la Pasión de Cristo. En él se hace un recorrido por la Biblia para conocer mejor la vida de Nuestro Señor Jesucristo.
Habría que trabajar más en el desarrollo de videojuegos de este tipo.

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