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Klaus Härö: “A mí me inspira el arte que tiene un significado”

EL ARTISTA ANONIMO

Cata Portin

José Luis Panero - publicado el 24/10/20

El 23 de octubre llegaba a las salas de cine, gracias a European Dreams Factory, ‘El artista anónimo’, último trabajo del jaleado cineasta finlandés

A sus 49 años, el director de cine Klaus Härö se encuentra en un estado vital más que óptimo. Tras sus exitosa Cartas al padre Jacob y La clase de esgrima, regresa a la actualidad con otro emocionante y edificante drama social, El artista anónimo, que a nadie a dejado indiferente.

Es la historia de un marchante de arte y su relación con un cuadro de Cristo, pero es también una historia de redención y de aprovechar la última oportunidad para sacar lo mejor de uno mismo.

Por ello, Aleteia ha estado con su autor, para adentrarse un poco más en su rotunda la personalidad.

– ¿Cómo nace esta historia?

Llegó a través de Anna Heinämaa, la guionista de mi película anterior, La clase de esgrima (2015). Un día le pregunté: “¿qué estás escribiendo?”. Y me dijo que una historia sobre un marchante de arte que encuentra un cuadro maravilloso y nadie cree en su valor.

– ¿Y qué sucedió?

Estábamos saliendo del café y todo a mi alrededor se detuvo, como en una película. Estábamos los dos solos. Me recuerdo diciéndole: “espera, espera, no le has contado la historia a nadie más, ¿verdad?”. Porque eso sonaba realmente a la historia que yo quería contar.

– ¿El artista anónimo es una película sobre las últimas voluntades?

Sí. Es una historia muy cinematográfica sobre alguien que sabe que ésta es su última oportunidad para conseguir algo. Si fuera una película estadounidense, sería alguien que quiere ganar un millón de dólares en la lotería. Pero es una película europea, así que se trata de un marchante de arte (risas).

La tensión en la película es muy grande, me recuerda algo a la novela de Ernst Hemingway El viejo y el mar, donde un anciano va por última vez allí porque quiere llevarse un pez muy grande. Es algo así como: queremos llevarnos el pescado, pero al mismo tiempo preferimos que no vaya. También tengo sentimientos encontrados con este viejo: espero que obtenga el dinero, pero al mismo tiempo no.

– ¿Qué opinaba su guionista al respecto?

Anna decidió enseguida que no es sólo un amante del arte, sino también un jugador que dice “ok, esta es la última vez, una última vez y me detengo”. Alguien que no puede parar. Por supuesto, como espectadores pensamos “¿es prudente?”.

Además, consideramos que se trataba de una historia sobre las últimas oportunidades, primero en el negocio que regenta Olavi, y después en su vida privada. Esa es la gran pregunta de esta película. Si tuviéramos una segunda oportunidad, ¿podríamos hacerlo de manera diferente?

– ¿Y cómo se concretó el guión?

Presentó un gran proyecto. Al margen de que es una escritora maravillosa. Y es que no sólo compartíamos ideas, sino que además en muchos aspectos la trama se basa en su propia vida. Ella fue marchante de arte antes de ser guionista, así que conoce muy bien este negocio.

En Helsinki, que no es muy grande, todavía hay algunas pequeñas tiendas de arte. Anna trabajaba en una de esas tiendas y siempre veía a estos ancianos, generalmente hombres, que eran como buscadores de tesoros, esperando encontrar esa “última oportunidad” en sus negocios.

Estaba intrigada por estos caballeros y escribió sobre su propia experiencia. También sé que en el sector hay una voz autorizada que decide qué vale la pena y qué no en el arte.

– ¿Cómo gestionó el casting?

Fue un placer reencontrarme con el actor Heikki Nousiainen, que es una gran figura finlandesa del teatro. Responde al prototipo de actor que nunca alcanzó el estrellato en su juventud. Es uno de los grandes actores secundarios de la industria. Se le ha visto en muchas películas, pero a menudo el espectador no recuerda su nombre.

– ¿Cuándo le vio por primera vez?

Sobre las tablas de un teatro. Yo era un adolescente. Y pensé que si alguna vez hacía cine trabajaría con él. Así que rodé una de estudiante con él 10 años después, cuando tenía veintitantos. Ya con treinta y tantos hice otra a su lado, Cartas al padre Jacob (2011), en la que hizo una actuación maravillosa y fue galardonado con el Premio de Cine Finlandés.

Y ahora, después de 10 años de aquella, a mis cuarenta y pico, hemos filmado El artista anónimo… Me pregunto si podría hacer otra con él otros 10 años después, yo con más de cincuenta y él a sus ochenta (risas).

– ¿Qué rasgos destacaría de Heikki Nousiainen?

Es un actor con mucha experiencia y muy humilde, lleno de conocimientos pero que aún acepta recibir consejos. Tiene presencia en pantalla, como Henry Fonda, que es un tipo muy alto, con autoridad, pero también tiene un rostro triste y suave, y me encanta esa combinación de fuerza y ternura que Heikki posee.

A Amos Brotherus, que da vida al joven Otto, le encontramos a través de casting. Los dos congeniaron y tuvieron una gran química desde el principio.

– ¿Por qué ambientar ‘El artista anónimo’ en un contexto intergeneracional?

Fue otra de las ideas de Anna. En cierto modo, como padre, uno es feliz si sus hijos se llevan bien con sus padres. Pero, ¿y si no te llevas bien con tus padres? Entonces eso no es fácil. ¿Y si su padre no solo no es un abuelo tierno, sino que también tiene un lado deshonesto, grosero y egoísta, y su hijo aprendería no solo las cosas buenas sino también la cantidad de ambigüedad moral de un hombre de negocios como su abuelo? Ese pensamiento fue lo que le lanzó a escribir sobre este complejo personaje que se redime durante la película.

– ¿Por qué ha querido poner el foco narrativo en la imagen de un Cristo?

La historia también se basa en hechos reales sobre pinturas halladas en Finlandia. Sus autores son buenos pintores pero no han sido aceptadas por los que controlan el negocio, como ocurre en esta historia.

– ¿Por qué le interesaba detenerse en el aspecto redentor?

Metafóricamente, en esta historia reside el deseo de redimir lo que has perdido. Durante el filme el marchante se esfuerza por arreglar algo que ha ocurrido en su vida. Ha hecho muchas cosas malas pero tiene la posibilidad de hacer algo bueno.

No diría que El artista anónimo es una película religiosa, aunque yo sí soy una persona religiosa. La pintura es más como una metáfora sobre la búsqueda de la redención. Pero también el rostro de Cristo en la película es misericordioso y severo. Si en tu corazón sabes que has hecho algo malo, el rostro de Cristo será severo y juzgador, pero si haces algo bueno el rostro cambiará y transmitirá misericordia y amor. Es una metáfora interesante.

– ¿Qué es para usted el arte?

Siempre me he inclinado hacia el clásico (pintura, música, literatura, cine…) y siempre me he sentido siento un poco alejado de la narración postmoderna. A menudo no se toma postura y creo que se juega con los sentimientos del espectador.

Eso no quiere decir que haya muchos cineastas brillantes hoy día que hacen películas muy provocadoras de una manera muy inteligente. Pero sin solo parte de un juego no me importan. A mí me inspira el arte que tiene un significado, de cómo encontrar la manera de contar una historia bonita, real, cierta sin ser en un cliché. Aunque reconozco que es difícil en estos tiempos.

– ¿Se ha trivializado su significado?

Considero que el arte sirve siempre para encontrar la belleza y la verdad. Y hoy entendemos por “belleza y verdad” otra cosa. Tenemos que seguir preguntándonos por qué.

Por otro lado, también me inspiro en los pintores clásicos europeos, rusos y estadounidenses, que fueron grandes narradores de historias. El artista anónimo está inspirada en el hecho de mirar la pintura antigua, pero no solo una pintura, sino el arte clásico en general.

– ¿El dinero resuelve todos los conflictos?

Crea muchos problemas pero, por supuesto, el dinero también puede resolver muchos conflictos. Pero así como una nueva novia, un coche nuevo, un nuevo trabajo o una cirugía no resuelven los problemas, el dinero tampoco.

– ¿Lo que Ud. rueda es un filme religioso o una película con valores?

Para mí es más una película con valores. Para que fuera una historia religiosa tendría que hablar más directamente sobre cuestiones religiosas, pero si alguien ve esto como una experiencia religiosa, no puedo contradecirlo. Sé que para la guionista quizás fue más un proceso religioso que para mí, que fue más un proceso artístico.

– ¿Qué ha aprendido de esta experiencia?

En mis películas anteriores y en la película en la que ahora estoy trabajando (My Sailor, My Love), me doy cuenta de que a menudo vuelvo a la cuestión de los padres y los hijos. Comencé mi andadura en el cine abordando historias con niños y después narré aventuras sobre personajes adultos y ancianos como Olavi. En Escandinavia, por el momento, las diferentes generaciones son bastante extrañas entre sí.

– ¿Puede explicarse?

Los padres, abuelos e hijos pueden vivir vidas muy diferentes. Pueden ser paralelas pero no conviven apenas, y eso es muy triste. Cuando estuve en Italia veía más familias juntas en restaurantes. Por supuesto, siempre es un trabajo criar hijos, pero ¿cómo se supone que van a aprender los niños si están solos entre ellos?

Los niños que crecen con niños se convierten en pandillas, pero los niños que crecen con sus padres se convierten en personas, que se integran en la familia. Una de las cosas más importantes de la vida es encontrar la paz con tus padres. Sigo volviendo a este tema porque para mí es algo muy importante.

– ¿Cuál es su opinión sobre el cine de autor?

Recuerdo a un cineasta en un festival de cine de estudiantes que subió al escenario y presentó su película diciendo “esta es mi película y si no la entiendes eres estúpido”. Eran los años 90, pero dijo lo que hoy piensan algunos cineastas de autor. Ese tipo de arrogancia no es buena. Pero entiendo que si las películas son solo para complacer al público, ¿cuál es el problema?

Yo siempre estoy buscando cómo contar una historia con la que pueda identificarme y el espectador pueda identificarse de un modo único. Sin ninguna duda, la mejor película es aquella que combina la curiosidad que despiertan las cosas del arte y que además favorece la proximidad con el espectador.

– Por cierto ¿cómo cree que va a reaccionar?

Tuvimos muy buenos resultados a ese respecto en Finlandia. Espero que en España los espectadores puedan reflexionar sobre las decisiones que toman. Es mejor llegar tarde a la gente que no llegar.

– ¿Qué opina de las plataformas de cine? ¿Llevará a ellas esta película?

El cine siempre estará ahí, como los libros de papel. Cuando llegó Spotify había gente que creía que los vinilos iban a desaparecer, pero ahí siguen. No me interesa tanto este debate, yo solo quiero contar historias.

KLAUS HARO
Teemu Rajala-(CC BY 3.0)

– Si pudiera echar marcha atrás, ¿qué aspectos cambiaría de su vida?

Pasaría más tiempo con mis padres cuando fui adolescente. No siempre estuve de acuerdo con ellos, pero dedicaría más tiempo a aprender de ellos.

– ¿Para qué sirve la fama o recibir un premio importante de cine?

Cuando se trata de premios cinematográficos y alfombras rojas, el glamour es parte del negocio, pero creo que es el 1% del trabajo. Gran parte de este trabajo se trata de esperar y esperar, con la esperanza de que sucedan cosas.

Si hago una película finlandesa y me aceptan en Finlandia, es un gran avance, pero si funciona en otros países como España, entonces sé que toco el nervio, algo universal, y eso es genial. Los festivales de cine y los premios son una forma de obtener feedback, pero lo que estoy buscando es si una película me importa lo suficiente como para pasar 3 o 4 años de mi vida en ella.

– ¿Por qué la cultura está tan denostada?

A veces se percibe como algo elitista y tan sólo desea conectar a las personas. Creo que aquellas que luchan con sus problemas del día a día les resulta fácil encender la televisión, mirar una telenovela y pensar que de eso también trata su vida.

Pero hay una barrera que superar para leer un libro, para ir a un concierto o al cine, y estoy seguro de que mucha gente se beneficiaría de eso y sentiría que vale la pena. Eso sí, me gustaría que mis películas, además de ser fuente de entretenimiento, también lleguen con fuerza a los espectadores. Por ejemplo a través de un mensaje universal que soporte un plazo de tiempo indefinido.

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cine espiritual
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