Aleteia

Premio Princesa de Asturias para… los «buenos samaritanos» del siglo XXI

COVID-19
PIERRE-PHILIPPE MARCOU | AFP
Comparte

Los Sanitarios españoles en primera línea contra la COVID-19 reciben un galardón muy merecido

Tomás Mijimolle y María del Carmen Cuadrado, farmacéuticos en Leganés (Madrid), de 79 y 82 años, murieron por Coronavirus… con tres días de diferencia, el 28 y el 31 de marzo. Cuando comenzó la epidemia sus hijas Nieves y Carmen, ambas también farmacéuticas intentaron convencer a sus padres de que se quedaran en casa.

Para Tomás no hubo forma, dijo que era el titular de una oficina de farmacia y el técnico responsable, que tenía que ir y ser uno más. Dijo que no se perdonaría que uno de su familia cayera enfermo y él estuviera en casa. A Mari Carmen, la consiguieron convencer, aunque estaba indignada. ¿Porqué podía ir Tomás y ella no?

Cuando se decretó el Estado de Alarma fue el caos en la Farmacia y Tomás allí estaba…al pie del cañón. El lunes 16 de marzo no fue a trabajar, no se encontraba bien. Parecía un simple catarro. María del Carmen le cuidó con esmero. No concebía el aislarse preventivamente de su marido. Bastante es que se tenía que quedar en casa.

Tomás ingresó en el hospital y aunque parecía que iba mejor… en cuatro horas cambió su pronóstico y falleció. Mari Carmen parecía tener menos síntomas, hasta el día que murió Tomás. Esa misma jornada la ingresaron en el Monte Príncipe, donde falleció tres días después. Son, como cuenta el diario español ABC: El matrimonio de farmacéuticos que murió por no abandonar a nadie

El Buen Samaritano del Siglo XXI

Nieves y Carmen estuvieron presentes en el reconocimiento al colectivo sanitario en los Premios Princesa de Asturias. Son algunos de las muchas personas que han dado su tiempo, su salud y su vida por parar la pandemia, por curar y sanar a quienes están sufriendo la enfermedad.

Son el Buen Samaritano del Siglo XXI, que se encuentra con la enfermedad, con el enfermo y no pasa por delante ignorándolo y siguiendo su camino. No se queda en casa, no se esconde y se ofrece por el otro, aún sin conocerlo, aún sin saber quién es. Para los sanitarios… todos son su prójimo.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.