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Perseverancia y acción, claves para alcanzar metas saludables

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Es muy importante en nuestra vida trazarnos metas pero no siempre es fácil alcanzarlas cuando estas competen a nuestros hábitos.

Muchas veces me ha pasado que lleguen al consultorio personas que me cuentan que han hecho distintas dietas y no han notado cambios significativos en su cuerpo. ¿Qué les pasó? ¿Por qué no obtuvieron buenos resultados?

Ante estas situaciones lo que realmente debemos preguntarnos es sobre sus metas. ¿Se plantearon objetivos realistas? ¿No serían grandes metas en un corto periodo de tiempo? ¿Están preparado mentalmente para realizar esos cambios en sus hábitos, en su alimentación?

Se trata de un camino largo, con subidas y bajadas, de ahí la importancia clave de la perseverancia, una cualidad que mantiene la constancia en la virtud o en el hábito que queremos asumir.

Dios siempre nos invita a que cobremos ánimo para continuar nuestro esfuerzo para alcanzar metas que son buenas para nosotros. Dios sabe que cada día es distinto, que uno es más fácil y otros serán más difíciles, pero al despertarnos un nuevo día eso podemos siempre recomenzar, cobrar ánimo y tomar la decisión de continuar el camino trazado, de ser contantes, de perseverar, y no abandonar ante la primera dificultad o caída que se nos presente.

No debemos pensar en el resultado inmediato sino en el camino para llegar a él. Cuando queremos por ejemplo lograr un cambio en nuestra alimentación debemos encarar ese proceso de forma paulatina, con paciencia, que es la mejor consejera para alcanzar el éxito en este ámbito.

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Shutterstock | Vasilyev Alexandr

¿Cómo trazar nuestras metas?

Lo primero es observar. Seguimos con el ejemplo de la alimentación. Plantéate cual es tu relación con la comida.  En general, esta relación es bidireccional, es decir, no solo comemos ciertos alimentos porque nos sentimos de cierta manera (emocionalmente por ejemplo triste, enojado, alegre), sino que los alimentos nos van a ayudar a sentirnos de cierta manera (satisfacción, culpa, felicidad).

Las conclusiones que extraigas de este análisis te permitirán tomar decisiones para inculcar nuevos hábitos que rompan los que no te hacen bien. Un hábito es algo que se repite y, si no es bueno ni saludable, debemos cambiarlo.

Lo segundo es pasar a la acción. ¿Cómo? Al priorizar, organizar y gestionar el tiempo.

 

El tercero es perseverar, si un día no logramos alguno de los objetivos planteados, no importa, se intenta al siguiente día. Para esto, es muy importante plantearse metas sencillas.

Por ejemplo, hacer una compra más saludable y consciente al prestar atención a los alimentos que eliges habitualmente y preguntarte si son saludables. En este caso es bueno hacerse una lista con lo realmente necesario.

Motivación, envidia y pereza

Por un lado, es fundamental cuando queremos alcanzar exitosamente nuestras metas tener y buscar ejemplos, personas que nos motiven para mantenernos en acción.

Por otro lado, cuando comenzamos con estos cambios de hábitos debemos cuidar de no caer en la envidia y la pereza.

Porque la envidia paraliza y envenena, y puede aparecer cuando estamos muy pendiente a las redes sociales, nos fijamos en lo que hacen los demás, nos compararnos con otros, vemos  por ejemplo que alguien consiguió bajar de peso en tan solo unos días, y eso nos puede llegar a paralizar, y hacernos abandonar nuestras metas.

Esta actitud no es sana, porque debemos pensar que todos fuimos creados con un propósito y cada persona tiene necesidades nutricionales, metabolismos, ritmos de vida diferentes, y cada uno necesita un tiempo distinto para alcanzar sus objetivos.

Del mismo modo sucede con la pereza, que nos roba nuestras motivaciones, al fijarnos en el de al lado empezamos a perder nuestras propias motivaciones.

En una de sus homilías el Papa Francisco nos dice: “La pereza es un veneno, es una niebla que rodea el alma y no la hace vivir. Y también es una droga porque si la pruebas a menudo, te gusta. Y terminas siendo un ‘adicto a la tristeza’, un ‘adicto a la pereza’… Es como el aire. Y este es un pecado bastante habitual entre nosotros”

Pidamos al Señor que nos ayude a perseverar en este camino de mejorar nuestra salud, de cuidar nuestro cuerpo que es templo de Espíritu Santo y a evitar caer en la envidia y la pereza.

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