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Samanta, la bebé secuestrada y rescatada gracias a “ángeles anónimos”

BOLIVIA
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Este 12 de octubre volvió a los brazos de su madre luego de 34 días de angustia que mantuvieron en vilo a Bolivia

El día 8 de septiembre de 2020 con gran júbilo se vivió la natividad de la Virgen María. Sin embargo, para una familia boliviana ese día empezó la pesadilla.  La protagonista se llama Samanta, quien hasta esa fecha tenía un mes de nacida, una bebé secuestrada a manos de una mujer en la zona de Villa Fátima (La Paz).

Según recuerdan medios locales, de manera inmediata se comenzó el proceso de denuncia y búsqueda, hasta que este 12 de octubre –luego de 34 días de angustia-  finalmente fue posible dar la buena nueva.

En el medio de todo esto, diversos episodios como la difusión de la imagen de la supuesta raptora, la circulación de información falsa sobre los hechos que llevó a enlentecer la búsqueda y hasta especulaciones sobre la salida del país de la bebé.

“La Presidenta (Jeanine Áñez) nos ordenó darle la máxima prioridad y hoy, gracias al trabajo de nuestra Policía, puedo informar que la niña Samanta ha sido rescatada (y la) secuestradora (está) presa. El esfuerzo, las críticas y las horas de trabajo rindieron sus frutos”, fue el mensaje del ministro de Gobierno, Arturo Murillo, que cambió todos los ánimos.

Un tuiit que iba a acompañado con la imagen de la bebé, que incluso motivó a la Defensoría del Pueblo a que eliminara la foto para preservar la identidad.

También se expresó la propia presidenta interina Jeanine Áñez:

 

“Ángeles anónimos”

Este 12 de octubre Samanta volvió a estar en brazos de sus padres. Las investigaciones con respecto a las motivaciones de la autora del delito seguían en investigación (la propia fuerza especial que trabajó en el tema esbozó que la raptora dijo que lo había hecho porque hace poco había perdido a un bebé).

Pero como dato curioso de este caso en Bolivia surge la figura de los “ángeles anónimos”, tal cual los calificó el propio director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, coronel Iván Rojas.

Se trató de una cooperación ciudadana clave que llevó un trabajo de 48 horas para lograr dar con la raptora a través de un operativo a cargo del Departamento de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI), da cuenta El Deber.

Los nombres de estas personas son protegidos por la Policía, pero han jugado un rol preponderante para que el caso de la pequeña Samanta tuviera un final feliz.

 

 

En definitiva, todo esto representa “oasis” en medio de desiertos informativas donde todo es dolor, muerte y casos en un contexto por demás particular debido a la pandemia del coronavirus, que ya ha dejado en el país sudamericano casi 9.000 fallecidos.

Hoy en Bolivia todos se alegran junto a la familia de Samanta y agradecen la labor de los “ángeles anónimos”.

 

 

 

 

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