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José Gregorio Hernández y una «cajita feliz» llena de amor

JGH
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El cardenal venezolano Baltazar Porras reveló cuál era la merienda preferida de José Gregorio Hernández, ahora transformada también en una vía para ayudar con los fondos de la causa del «médico de los pobres»

¿Quién no ha disfrutado una merienda siendo niño? Y, como adultos, hay muchos que también tienen la costumbre de tomar un refrigerio a media tarde.

El beato venezolano, José Gregorio Hernández, oriundo de Los Andes, era un niño como todos, que gustaba de las meriendas típicas de su región. Pero él prefería una en especial y quien la describió fue el administrador Apostólico de Caracas, el cardenal Baltazar Porras Cardozo, quien es además arzobispo de Mérida, conocedor de esas costumbres por ser su diócesis también andina.

Hay en la zona un queso muy especial, el ahumado, con sabor fuerte pero muy cotizado por los andinos. La merienda de José Gregorio consistía en una especie de sándwich con el mencionado queso dentro de una acemita -también llamada tunja-  unos pancitos dulces de forma redonda que se hacen con una masa dulce aromatizada con canela en polvo y vainilla, es un pan que ahora se encuentra en muchas panaderías.

Regularmente se comían en la merienda o en el desayuno, mojaditos en café con leche o chocolate. Resultan una delicia, a la cual sucumbía el niño que después sería médico y beato de la Iglesia católica.

 

JOSE GREGORIO HERNANDEZ
Arquidiócesis de Caracas

 

Muchos caraqueños y personas de otros estados de Venezuela gustan igualmente de las acemitas y el queso ahumado y cuando viajan a los Andes regresan con la sabrosa carga. Y es que el sabor combinado del salado y potente ahumado del queso con el dulce de la acemita resultan un magnífico maridaje al paladar. Si se le agrega melaíto de papelón el bocado es glorioso.

“De alguna manera, esta sencilla propuesta gastronómica, tan criolla, se convierte en una suerte de comunión, en este caso, la comunión con nuestros afectos, con nuestra fe, con nuestras raíces. Y ya eso es motivo de celebración”, señala Albe Pérez-Perazzo en su crónica de la revista SIC, órgano divulgativo de los jesuitas venezolanos.

Tal y como reseñan, poco a  poco se ha ido construyendo una red de intercambio de sabores y tradiciones, de recuerdos y voluntades, de proximidad aún en la distancia y de solidaridad ante una causa común. Mucha gente las encarga por cantidades para regalar a sus familiares y amigos. Ello pone de relieve lo mejor de los venezolanos: el ejercicio de la caridad.

Después de esta revelación, la venta de las acemitas con esos ingredientes se ha disparado y una famosa panadería los vende en unas cajitas con la silueta del beato y destina las ganancias a la causa de beatificación. En otras palabras, con la compra de cada cajita, se estará colaborando con los fondos que se deben reunir para todo lo que viene en adelante, a propósito de la beatificación del doctor José Gregorio Hernández.

En esas primorosas cajitas se lee la carta que cuenta al detalle la anécdota referida por el cardenal Porras sobre la costumbre de nuestro próximo beato. Están hechas con el mismo amor y fe con que la madre de José Gregorio le preparaba sus acemitas.

El internauta Gerardo Gutiérrez -@GerardoGutie1-colocó en su cuenta de tuiter:

 

«Recrean y promueven la Merienda del Dr. #JoseGregorioHernandez una cajita, realmente, feliz, llena de amor y venezolanidad, con una acemita andina con queso ahumado y un melaíto de papelón, que acostumbraba merendar en las tardes, nuestro ‘médico de los pobres'».

Y Julio Bakery-@Juliobakery- no se quedó atrás:

¡Tenemos la merienda del Dr. José Gregorio Hernández! Puedes venir a degustarla en nuestras instalaciones o pedirla para disfrutarla en la comodidad de tu casa. Te ofrecemos una receta con más de 100 años de antigüedad y aprobada por su Excelencia, Cardenal Baltazar Porras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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