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Papa Francisco pide rezar el Rosario en medio de la pandemia

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«En esta época de pandemia, es necesario tener la corona del rosario en nuestras manos»

En la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, el papa Francisco invitó a todos a redescubrir, especialmente en este mes de octubre, la belleza del rezo del Rosario en medio de la pandemia para descubrir el servicio a los demás.

Lo dijo a los fieles presentes en el aula Pablo VI del Vaticano para participar en la audiencia general del miércoles 7 de octubre de 2020.

“Por intercesión de Nuestra Señora del Rosario, el Señor nos conceda crecer en nuestro camino de oración, para vivir en intimidad con Él, y haga que, en medio de este tiempo de pandemia, nuestra vida sea un servicio amoroso a todos nuestros hermanos y hermanas, en especial a quienes se sienten abandonados y desprotegidos. Que Dios los bendiga a todos”, sostuvo.

En sus saludos en italiano, el Pontífice invitó a rezar el Rosario todos los días para descubrir la belleza de esta oración que ha alimentado durante siglos al pueblo cristiano, asimismo recordó la celebración de la “memoria de la Santísima Virgen María del Rosario”.

“En sus apariciones, la Virgen exhortó a menudo a rezar el Rosario, especialmente ante las amenazas que se ciernen sobre el mundo. Aún hoy, en esta época de pandemia, es necesario tener la corona del rosario en nuestras manos, rezando por nosotros, por nuestros seres queridos y por todas las personas. Les encomiendo a todos a la Reina del Rosario y les bendigo de todo corazón”.

Oración

«La prueba de la oración es el amor concreto por el prójimo”, dijo también Francisco, quien explicó que sin la oración y el silencio se comenten muchas “injusticias” por no estar “delante del Señor” para discernir la realidad.

De lo contrario la “acción” del creyente “es impulsiva, carece de discernimiento, es una carrera frenética sin meta”.

El Papa ha reanudado hoy las catequesis sobre el tema de la oración, reflexionando sobre la figura del profeta Elías que era un hombre de oración y de silencio, pero también de acción cuando derrotó a los falsos profetas en el monte Carmelo (cfr 1 Re 18, 20-40).

La oración es la savia que alimenta constantemente la existencia de Elías. Por esto es uno de los personajes más queridos por la tradición monástica” y “padre espiritual de la vida consagrada a Dios”

.“En el alma de quien reza, el sentido de la propia debilidad es más valioso que los momentos de exaltación, cuando parece que la vida es una cabalgata de victorias y éxitos”.

El Papa indicó que en la oración existen momentos en los cuales nos sentimos animados, con entusiasmo, pero también de dolor, de aridez, sin frutos, de pruebas.

“La oración es así. Dejarse llevar por Dios, permitirse ser apaleado por situaciones duras y por las tentaciones”.


En este sentido, ha puesto como ejemplo a san Pedro y san Pablo. El Papa dijo que los dos apóstoles tenían una vida de bajos y altos, casi como un carrusel, con momentos de exaltación y de sufrimiento.

Silencio

Dios -afirmó el Papa- se manifiesta “no en la tormenta impetuosa, no en el terremoto o en el fuego devorador, sino en el ‘susurro de una brisa suave’ (v. 12)”, o “en un hilo de silencio sonoro”, ilustró en esta frase otra traducción posible de la manifestación de Dios a Elías.

“Es con este signo humilde como Dios se comunica con Elías, que en ese momento es un profeta fugitivo que ha perdido la paz».

«Dios viene al encuentro de un hombre cansado, un hombre que pensaba haber fracasado en todos los frentes, y con esa brisa suave hace volver a su corazón la calma y la paz”.

El Papa dijo que la historia de Elías parece que fue escrita para todos nosotros. “Algunas noches podremos sentirnos inútiles y solos. Es entonces cuando la oración vendrá y llamará a la puerta de nuestro corazón”.

Esto es lo que enseña el ejemplo de Elías, afirmó el Papa: “Un borde de la capa de Elías podemos recogerlo todos nosotros. Y también si nos hubiéramos equivocado en algo, o si nos sintiéramos amenazados o asustados, volviendo delante de Dios con la oración, volverán como por milagro también la serenidad y la paz”.

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