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Nicaragua: Entre la alegría de volver a misa y las “amenazas a la libertad”

NICARAGUA
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El mensaje de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Nicaragua horas después del regreso a las misas con fieles

“Qué alegría cuando me dijeron: ¡Vamos la casa del Señor!”. Aquellas famosas palabras del salmo (121,1) parecen retumbar con fuerza en Nicaragua.  Es que el domingo 4 de octubre fue un día de júbilo en el país centroamericano. Ese día los templos volvieron a tener presencia de fieles en las misas, aspecto que sucedió bajo estrictos controles de bioseguridad.

 

 

De manera previa, desde lugares como la Arquidiócesis de Managua se presentaron los protocolos, la “nueva hoja de ruta” para la celebración de la Eucaristía en tiempos de la pandemia, el virus que hasta el momento ha dejado –en base a datos reportados de manera oficial- poco más de 150 fallecidos y un número de casos positivos superior a 5170.

No obstante, esta alegría por el retorno a misa también se da en medio de un contexto complejo, debido al estilo del régimen imperante encabezado por Daniel Ortega, en el que además de desconfianza en cuanto a cifras aparecen otras cuestiones vinculadas a la persecución religiosa y violencia.

 

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“Nuevas amenazas a la libertad”

En ese sentido, este 5 de octubre, un día después del regreso a los templos, la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Nicaragua emitió un comunicado –difundido en sus plataformas en línea como Twitter y Facebook- en el que directamente manifiesta que el “gozo” (de la vuelta a los templos) “se ve ensombrecido por nuevas amenazas a la libertad y a la integridad física de las personas, generadas por cuestionables proyectos de ley”.

“Con tristeza constatamos, además, el aumento de la violencia ocasionada en los sectores más vulnerables de la sociedad: ancianos, niños, mujeres. Esto es fruto de la ausencia de una adecuada educación en valores familiares y cívicos a lo largo de décadas. Pensar en la educación, es pensar en las generaciones futuras y en el futuro de la humanidad; por lo tanto, es algo que está profundamente arraigado en la esperanza y requiere generosidad y valentía (Papa francisco, Discurso, 07/02/2020)”, señala el mensaje.

 

 

Por último, desde la propia Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Nicaragua se recuerda que en ese país se avecina un año electoral y se sostiene lo siguiente:

“Compartimos la inquietud del pueblo cuando reflexiona que, de celebrase elecciones, éstas deben contar previamente con las necesarias y adecuadas condiciones”.

“Es impensable una participación ciudadana sin la necesaria información que proveen los medios independientes, que se encuentran cada vez más acosados. En el caso del poder electoral es necesario que de acuerdo a las normas establecidas, se renueve de tal manera, que sea confiable e independiente, de tal modo que se dé un proceso electoral neutral, imparcial y observado, nacional e internacionalmente. De lo contrario, no se darán elecciones libres. El pueblo es el verdadero soberano”, concluye. (Leer mensaje completo aquí).

 

 

 

 

 

 

 

 

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