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Gestos sorpresa del Papa en la firma de su encíclica «Fratelli tutti» en Asís

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En Asís, cumplió gestos fuera del programa oficial; el papa Francisco visitó primero a la ‘santa’ que al ‘santo’.

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Para el Papa la reforma de la Iglesia inicia desde adentro, desde el corazón de las personas, donde todos son importantes en los procesos y nadie se queda atrás. Papa Francisco así ha querido reconocer el trabajo de dos simples sacerdotes traductores de su encíclica sobre la fraternidad y la amistad social.

Con una sobria solemnidad, celebrando la misa, sin pronunciar una homilía, el papa Francisco firmó hoy en Asís, Italia, su tercera encíclica, Fratelli tutti (Hermanos todos – sin traducción oficial del título). Lo hizo este sábado en la tarde, 3 de octubre de 2020, en la Basílica Inferior de Asís donde se encuentra la Tumba de San Francisco, santo que murió en la Porciúncula la noche de un día como hoy de 1226. 

«Entrego esta encíclica social como un humilde aporte a la reflexión para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras«, se lee en la cuenta Twitter del Papa. 

El texto de la Encíclica “Fratelli tutti” se publicará este domingo 4 de octubre, fiesta del Santo de Asís, después de medio día, hasta el final del saludo del papa Francisco a los peregrinos, tras el rezo del Ángelus.

La última encíclica de Jorge Mario Bergoglio es también la primera de la época del coronavirus: «La pandemia es una crisis y de una crisis no salimos igual: o salimos mejor o salimos peor», explicó en más de una ocasión en el ciclo de nueve catequesis sobre el tema «sanar el mundo».

El Papa a través de sus gestos, transmitió que la fraternidad universal es sencilla, concreta y abierta. Por eso, ha querido presentar hoy el documento con simplicidad manteniendo silencio sobre el contenido de la encíclica, así manifestó su agradecimiento a los traductores del documento, padre Juan Antonio Cruz y padre Antonio Ferreira, de la primera sección de la Secretaría de Estado.

El Obispo de Roma quiso que estos dos sacerdotes le acompañaran durante la misa y la firma de su segunda encíclica inspirada en el mensaje del ‘santo pobrecito’ sobre su llamamiento: «Fratelli tutti«, (Sexta Admonición: «Miremos con atención, hermanos todos, al buen pastor que sostuvo la pasión de la cruz para salvar a sus ovejas»). 

Francisco lució ‘amigo’ agradecido de sus colaboradores, mientras hacía historia en el lugar donde se encuentra el cuerpo de San Francisco, deliberadamente desnudo de ostentosidad y que es el corazón del santuario, escenario de un mensaje que pone al centro la persona humana y que viene primero de cualquier vanidad, orgullo o interés personal o mezquino. 

«Ahora firmaré la Encíclica que lleva al altar monseñor Paolo Braida, quien está a cargo de la las traducciones y también los discursos del Papa en la Primera Sección. Él supervisa todo y por eso quería que esté aquí hoy y me entregue la encíclica.

Dos traductores vinieron con él: el P. Antonio, traductor de lengua portuguesa, tradujo del español al portugués; y don Cruz, que es español, y ha supervisado un poco las otras traducciones del español original. Lo hago como una señal de gratitud a toda la Primera Sección de la Secretaría de Estado, que ha trabajado en este proyecto y la traducción. [Entonces firmó la encíclica] Son humildes, estos traductores: ¡se esconden!». 

El Papa latinoamericano con la misa de hoy, fue el primer pontífice en celebrar la eucaristía en la Tumba del ‘santo pobrecito’ y, además, el primero en firmar una encíclica fuera del Vaticano. Según el sito vaticanista Il Sismografo  la última Encíclica de un Pontífice firmada fuera de lo que hoy conocemos como Ciudad del Vaticano, “Il trionfo», fue publicada el 14 de mayo de 1814, hace 206 años, en Cesena, lugar de nacimiento del Papa Pío VII. 

Asimismo, se trató del primer viaje del papa Francisco fuera de Roma en siete meses, debido al confinamiento por el coronovirus. De hecho, se espera que el documento del Papa sea una propuesta para que la humanidad responda ‘unida’ a los grandes desafíos de la post pandemia. 

“Dado en Asís, junto a la tumba de san Francisco, el 3 de octubre del año 2020, víspera de la Fiesta del “Poverello”, octavo de mi Pontificado”, así firmó Francisco la encíclica (ver vídeo).  Sus dos primeras Encíclicas – Laudato si’ (24 de mayo de 2015) y Lumen Fidei (29 de junio de 2013) – han sido firmadas en San Pedro.

Apenas llegó a la región italiana, Umbría, Francisco visitó el convento de las clarisas en Vallegloria de Spello, a 12 km de Asís. Llegando en coche, probablemente almorzó con las Hermanas de Santa Clara que ya conocía. De hecho, había hecho una «visita sorpresa» al monasterio durante su anterior visita en 2016. Establecidas desde el siglo XIV, las Clarisas de Spello deben su vocación a Santa Clara. Francisco es el segundo papa en visitar este convento después de Gregorio IX. 

En otro fuera de programa, el Papa visitó primero a la santa que al santo. Bergoglio junto con su séquito, hizo una pausa en su itinerario y llegó antes a la Basílica de Santa Clara que contiene los restos de la religiosa, seguidora de San Francisco y fundadora de la Orden de las Hermanas Pobres, conocidas como las ‘clarisas’. 

Sucesivamente, el pontífice llegó a Asís, a las 3:10 pm, bajo un cielo turbulento. Antes de aparecer frente a la Basílica, detuvo su coche en el Instituto Serafico de Asís, una estructura que ya había visitado, para saludar a los niños con discapacidades. Su coche cruzó la Plaza inferior de la ciudad y entró en el convento de la Basílica de San Francisco. 

Debido a la naturaleza privada de esta visita y para proteger a las personas de nuevos contagios de covid-19, los cronistas no notaron grandes multitudes que saludaban al Papa. En el patio del convento, también saludó al Custodio del Sacro Covento, el Padre Mauro Gambetti.

El pontífice argentino fue entonces a la cripta de la basílica, en la «iglesia baja» y celebró la Eucaristía en la tumba del ‘Poverello’. Allí, sólo estuvieron presentes una veintena de fieles, en su mayoría religiosos.  Al final de la misa agradeció a la primera sección de la Secretaría de Estado por el trabajo de redacción y traducción realizado con motivo de la encíclica.

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