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En este lugar un ángel tocaba la música para sosegar a san Francisco

SACRO SPECO
María Paola Daud | Aleteia
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Conoce la Cueva de San Francisco, el lugar donde se retiraba a rezar en silencio

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Muy cerca de la ciudad de Narni (Italia) se encuentra uno de los santuarios más importante para el franciscanismo, el Speco di San Francisco (Cueva de San Francisco).

En este lugar el santo se retiraba a rezar en silencio, acompañado por sus “hermanos” más cercanos. Y es aquí donde se produjeron varios milagros extraordinarios, que sin duda acercan tanto a Francisco en santidad con Cristo.

Cuando el santo llegó en el 1213 había un pequeño oratorio dedicado a san Silvestre, creado por los benedictinos. Los frailes al final del día, se reunían en este lugar para alabar juntos al Señor.

Detrás del ábside del oratorio se encuentra un pozo, donde los monjes recogían el agua de lluvia. El primer biógrafo del “poverello” de Asís, Tommaso da Celano, cuenta que estando gravemente enfermo el santo, pidió un poco de vino, como no había, le llevaron agua del pozo, Francisco la bendijo y el agua se convirtió en vino, tal como en las Bodas de Caná. Después de beberla, milagrosamente quedó restablecido de su enfermedad.

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La cueva santa se encuentra alrededor de unos 200 metros, del convento y del oratorio, en el verde del bosque. Es en realidad una grieta bastante estrecha en la roca que fue el hogar favorito del santo. Él solía entrar con las manos extendidas. Suspiraba, lloraba, gemía y se golpeaba el pecho sintiendo el llamado a la Pasión de Cristo mientras la tierra se estremecía y las rocas se rompían a su alrededor.

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Muy cerca de la grieta, los frailes construyeron un pequeño oratorio con una celda para el santo cuando enfermó gravemente y no le era posible llegar hasta la pequeña iglesia de san Silvestre. Esta es la única celda que excepcionalmente tiene una cama que el santo aceptó debido a los continuos ruegos de sus hermanos, preocupados por su salud. Era habitual que el santo durmiese sobre la tierra, con una roca por almohada.

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En el mismo lugar se sobresale una roca que es llamada la “columna del ángel”,  porque una noche, cuando el santo deseó un poco de consuelo espiritual, debido al gran sufrimiento que le ocasionaba su enfermedad, Dios mandó a unos de sus ángeles para deleitarlo con música celestial.

Cuando Francisco pudo finalmente caminar por sus propios medios, al principio tuvo que valerse de la ayuda de un bastón, cuando vio que ya no le era necesario, admirando el verde del bosque, plantó su bastón, en el que milagrosamente floreció en un hermoso castaño. Peregrinos con fe y devoción se acercan para tomar uno de sus frutos del robusto árbol milenario.

Fuente: sacrospeco.com

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