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Papa Francisco alertó a Guardias Suizos del peligro del saqueo espiritual

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El Pontífice recuerda el «Saqueo de Roma», durante el cual los guardias suizos defendieron con valentía al Papa hasta dar la propia vida

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«Santa Teresa de Calcuta decía que al final de nuestras vidas no seremos juzgados por cuántas cosas habremos hecho, sino por cuánto amor hayamos puesto en esas cosas», expresó el papa Francisco para agradecer a los nuevos reclutas de la Guardia Suiza Pontificia acompañados por sus padres, este viernes 2 de octubre en el Palacio Apostólico del Vaticano.

En memoria del «Saqueo de Roma», durante el cual los guardias suizos defendieron con valentía al Papa hasta dar la propia vida, Francisco aprovechó la ocasión para «evocar» en ellos «el peligro de un «saqueo» espiritual.

«En el contexto social actual, muchos jóvenes corren el riesgo de verse despojados de sus almas, cuando siguen ideales y estilos de vida que sólo responden a deseos o necesidades materiales», afirmó el papa Francisco al dirigirse a su pequeño ejército, único en el mundo, que desde el 22 de enero de 1506 se inició a ocupar de la seguridad del pontífice, a petición del papa Julio II, y posteriormente de la Santa Sede.

La entrada de nuevos guardias a la corporación tiene lugar a principios de mayo, pero este año debido a la pandemia, tuvo que aplazarse a octubre, cuando los reclutas prestan juramento ante el papa, levantando la mano derecha y manteniendo abiertos los tres dedos del medio, en alusión a la Santísima Trinidad.

«El juramento» – afirmó el Papa – es también un testimonio de fidelidad a la vocación del bautismo, es decir, «a Cristo, que les llama «a ser hombres y cristianos, protagonistas»  de su existencia. Además, les instó vivir este momento especial con «espíritu de fraternidad», ayudándose «los unos a los otros a llevar una vida rica en sentido y gozosamente cristiana».

«Con su ayuda y el poder del Espíritu Santo, enfrentaréis serenamente los obstáculos y desafíos de la vida. No olvidéis que el Señor está siempre a vuestro lado: espero sinceramente que siempre sintáis su presencia consoladora», afirmó el Papa al cuerpo de la Guardia Suiza Pontificia que está compuesto por 5 oficiales, 26 sargentos y cabos y 78 soldados.

El Pontífice espera que los jóvenes reclutas tengan una estancia en Roma «favorable para utilizar lo mejor posible todo lo positivo que esta ciudad»: «Es rica en historia, cultura y fe; aprovechen, pues, las oportunidades que les brinda para mejorar su bagaje cultural, lingüístico y espiritual». Al final, el Papa pidió que rezaran por él e impartió su bendición apostólica.

La Guardia Suiza Pontificia fue formada a petición del papa Julio II, en 1503. Cerca de 150 nobles suizos se trasladaron a Roma para atender a la solicitud de protección hecha por el pontífice.

Cabe recordar que la Guardia Suiza Pontificia es responsable de la seguridad también de los edificios pontificios, pero no del Estado del Vaticano. Esta misión la tiene la Gendarmería, es decir la policía italiana que se ocupa de la seguridad de la Ciudad-Estado, responsabilizándose del orden público, del control de la frontera y del tráfico, de la investigación criminal.

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