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Papa Francisco lucha «con mano dura» contra la corrupción en el Vaticano

BECCIU
Claude TRUONG-NGOC (CC BY-SA 4.0) | Antoine-Mekary-ALETEIA
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La Santa Sede se juega su credibilidad ante Moneyval, en fondo está el juicio al cardenal, Becciu, y el regreso a Roma del cardenal Pell.

La batalla del papa Francisco contra la corrupción prosigue con ‘mano dura’. Por primera vez en mucho tiempo, no fue la fuga de información o los escándalos de Vatileaks (I y II) a destapar la ‘olla podrida’ de la malversación de dinero del erario de la Santa Sede; con su mal olor a escándalo financiero, inclusa una inversión poco transparente en Londres.

En esta ocasión, los organismos de control financiero del Vaticano, instituidos por Benedicto XVI y reforzados por Francisco, fueron los encargados de denunciar sospechosos malos hábitos en el manejo de los caudales del tesoro de la Santa Sede.

Todo ello desencadenó el terremoto de la renuncia del poderoso cardenal Giovanni Angelo Becciu, 72 años, acusado de ‘peculado’, con la pérdida de sus derechos, incluido el derecho a participar al cónclave próximo y los consistorios con el Papa. El Tribunal Vaticano se está preparando y juzgará su caso y la participación de cinco de sus colaboradores. Asimismo, en el respeto de la presunción de inocencia, como siempre ha pedido el Papa en estos casos.

El auditor general, Alessandro Cassinis Righini, nombrado por el Papa, le señaló en octubre a Francisco que algo definitivamente ‘olía mal’ durante la revisión contable de los dineros manejados desde la Secretaria de Estado, remitiéndose a las normas de auditoría internacionalmente reconocidas.

Por consiguiente, se puede decir que las reformas del Papa comienzan a funcionar y las actividades de regulación, vigilancia, información financiera, siguen siendo una prioridad para reforzar la ‘autoridad anticorrupción” dentro de las murallas leoninas.

En este sentido, apenas ayer, el papa Francisco ha nombrado a un nuevo fiscal (promotor de justicia) experto en finanzas internacionales y derecho comercial, el abogado italiano, Gianluca Perone.

Este nuevo miembro del equipo de fiscales, junto con Gian Piero Milano y Alessandro Daddi, se encargará con su experiencia de apoyar la justicia vaticana en la resolución de casos intrincados que involucran el sistema financiero y aplicar la Convención de Mérida (Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción) en vigor para la Santa Sede desde el 19 de octubre de 2016.

La dolorosa decisión del Papa contra Becciu

Volviendo al motivo de la dura y dolorosa decisión del Papa de hacer renunciar al cardenal Becciu, ésta se deriva precisamente de las pruebas obtenidas por los magistrados vaticanos contra el ‘investigado’, quien estaría supuestamente involucrado en una malversación de fondos.

Por su parte, Becciu ha minimizado su responsabilidad y ha pedido ser escuchado por la justicia vaticana, como informó en una conferencia de prensa en Roma el viernes pasado, luego de que el Papa lo hiciera renunciar el día anterior de su cargo como prefecto en la Congregación para las Causas de los Santos, quitándole su «confianza», además por favorecer económicamente a tres hermanos con sus supuestos actos.

Para comprender la magnitud del asunto, caber recordar que solo tres cardenales se suman a esta lista de dimitidos: Keith O’Brien (2015) por abusos, Theodore McCarrick (2019) por abusos y Louis Billot por rebeldía al Papa XI (1927). Así, Francisco demuestra que no existen ‘vacas sagradas’ en la jerarquía vaticana y nadie está exento de rendir cuentas.

Becciu además deberá explicar lo que el cardenal Pietro Parolin definió como un “affare opaco” (un negocio poco transparente). Se trata de la compra de un edificio en Londres de 17.000 metros cuadrados por el valor de 300 millones de dólares por parte de la Santa Sede en 2012, cuando Becciu era Secretario para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.

La justicia vaticana pedirá también explicaciones al cardenal Becciu sobre la donación de 700.000 euros a su diócesis y a la caritas de Ozieri, en Cerdeña, donde la cooperativa ‘Spes’ de propiedad de su hermano ‘Tonino’ presta servicios. Los fondos provenían de la CEI concedidos por recomendación del número 3 de la jerarquía vaticana a un proyecto para dar empleo a jóvenes y, fondos de la Santa Sede, manejados a su discreción.

Credibilidad económica y financiera con Moneyval

En esta tormenta perfecta, el Vaticano deberá enfrentar una cita internacional importante para defender su credibilidad económica y financiera con Moneyval, cuyo equipo de evaluadores se espera en la Ciudad del Vaticano este 30 de septiembre.

La visita, que durará aproximadamente dos semanas (13 de octubre), estaba programada en realidad para abril, pero se ha aplazado debido a la emergencia sanitaria.

La Autoridad de Información Financiera (AIF) del Vaticano que empezó a funcionar en 2011, instituida por Benedicto XVI, un año después del inicio de la operación del apartamento en Londres, delató este mal negocio, en el contexto de su lucha contra el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo.

El presidente de la AIF, Carmelo Barbagallo, encabezará la delegación vaticana que recibirá a Moneyval, órgano permanente de supervisión del Consejo de Europa encargado de evaluar el cumplimiento de las principales normas internacionales de lucha contra el blanqueo, el terrorismo y la eficacia de su aplicación.

Han pasado varios años desde la primera reunión oficial que tuvo lugar en 2012. Esta visita es de particular importancia. De su resultado puede depender cómo percibirán la jurisdicción vaticana en los mercados financieros. La evaluación de Moneyval es de gran alcance: abarcará tanto el marco normativo general en materia como su aplicación efectiva.

El Vaticano intenta llegar preparado para demostrar los logros alcanzados en el sistema de controles y las premisas establecidas hoy para su consolidación. La voz del Papa contra la corrupción en el mundo, adquiere mayor credibilidad sino ahorra esfuerzos en develar este mal dentro del Vaticano.

Pell, enemigo de Becciu, regresa a Roma

En esta operación resurge de las cenizas un personaje: el cardenal George Pell, 79 años, ex prefecto de la Secretaría de Economía, que se espera regrese a Roma el día 29 de septiembre de 2020, en vísperas de la evaluación Moneyval. No parece una coincidencia, debido a que el cardenal Pell es la ‘caja negra’ de toda la ‘mugre’ encontrada al revisar las cuentas en la Santa Sede.

En junio de 2017, el cardenal Pell, entonces acusado de abuso sexual, regresó a Australia para enfrentarse a la justicia en su país de origen. Condenado a seis años de prisión, fue finalmente liberado de toda acusa, el 7 de abril después de 405 días de detención. El Tribunal Superior de Australia dictaminó que las pruebas «no demostraban su culpabilidad de acuerdo con el criterio requerido».

Becciu dijo que se defendería y ahora tendrá de frente a un gran opositor-acusador, Pell. Ambos cardenales se han peleado, incluso verbalmente’ delante del Papa porque el prelado australiano ha tachado de ‘deshonesto’ al italiano en pasado, como recordó Becciu en su conferencia de prensa del 25 de septiembre. Esto en referencia a los intentos del ex tesorero que recibió el encargo del papa Francisco de limpiar las finanzas del Vaticano de controlar los fondos reservados de la Secretaría de Estado y percibir resistencia.

En una declaración emitida el 25 de septiembre de 2020, el ex Prefecto de la Secretaría de Asuntos Económicos acogió con beneplácito la decisión del Papa de hacer renunciar a Becciu: «El Santo Padre fue elegido para sanear las finanzas del Vaticano. Tiene una perspectiva a largo plazo y se le debe agradecer y felicitar por estos recientes acontecimientos. Espero que la limpieza de los establos continúe» en el Vaticano.

Cardinal George Pell
Alberto PIZZOLI | AFP

La Iglesia sigue erguida a pesar de los escándalos 

En suma, los fieles de a pie pueden escandalizarse. Pero, cabe decir también que la Iglesia ha pasado por momentos controvertidos en su historia reciente, pero su voz evangelizadora, maestra de humanidad no puede ser callada por los pecados de algunos hombres de iglesia o católicos. Hace 42 años la Iglesia enfrentó el escándalo de la muerte prematura de un papa.

Juan Pablo I tuvo el pontificado más breve de la historia: 33 días. En 1978 el barco de Pedro navegaba en aguas turbulentas. Albino Luciani pedía transparencia e investigar el banco del Vaticano, el IOR, era la manzana de la discordia en una historia poblada de personajes de novela policíaca: Michele Sindona (banquero, relacionado a la P2), el arzobispo Paul Macinkus (administrador del IOR) y Roberto Calvi (presidente del Banco Ambrosiano, la crónica lo relacionaba a la mafia italiana).

Así, el escándalo por dinero y poder toca a la puerta de la Iglesia otra vez, la cual, sin embargo sigue erguida, gracias a su piedra angular: Cristo (1 Pedro, 7) y por su verdadero poder: espiritual y de servicio. Por ende, la densidad de las tinieblas (2 Pedro 17) no cesará su reino, porque el reino de la Iglesia no es de este mundo.

Aunque la “mundanidad” – que denuncia el papa Francisco – parecería que es más fuerte al contaminar todo intento de reforma y transparencia dentro del Vaticano, no hay que dejarse distraer: Misericordia y verdad se encontraran; justicia y paz se besaran. La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos. (Salmos 85:10-13).

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