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“Duele en el alma”: La carta de un cura que hace reflexionar a Uruguay

URUGUAY
Eitan ABRAMOVICH / AFP
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“El Gordo” Juan Andrés Verde y un mensaje que sacude al país sudamericano -también podría servir para otros casos y contextos a nivel mundial con respecto a la empatía, el respeto y la humildad- tras la multitudinaria Marcha de la Diversidad en plena pandemia del coronavirus

En Aleteia hemos contado su historia. “El exrugbier uruguayo que cambió ‘La Celeste’ por la de Cristo” era el titular del reportaje sobre Juan Andrés (“El Gordo”) Verde, un joven sacerdote mediático uruguayo.

 

«El Gordo» Verde salió una vez más a la “cancha”, pero esta vez para referirse a la Marcha de la Diversidad celebrada el pasado viernes 25 de septiembre en Montevideo y que ha generado preocupación en las autoridades sanitarias debido a los posibles efectos, pues aconteció en plena crisis del coronavirus.

 

 

Ese día, miles de personas se congregaron –en varios casos se pudo apreciar a través de los medios de comunicación locales que se hacía sin el respeto de distancia social, compartiendo botellas y sin mascarillas-  a modo de celebración y reclamos vinculados al movimiento LGBT a través de la consigna “El orgullo es luchar”.

 

 

No fueron pocos quienes expresaron que lo acontecido con respecto a esta manifestación -en cuanto a la forma en la que se desarrolló, dejando en claro que la crítica nada tiene que ver con los motivos de la movilización- pone en riesgo el estatus sanitario de Uruguay, aspecto que hasta el momento ha despertado solo elogios a nivel internacional.

Uno de ellos ha sido el propio ministro de Salud de Uruguay, Daniel Salinas, quien a través de Twitter expresó: «¿Vio cuando uno se siente predicando en el desierto? Así me siento hoy».

 

 

En Uruguay, desde que se declaró la emergencia sanitaria el 13 de marzo marzo de 2020, los casos positivos de coronavirus son poco más de 2000 y el número de fallecidos no alcanza los 50.

Esto ha favorecido a que de manera gradual diversas actividades se pudieran retomar, tras un período de confinamiento voluntario más estricto, y hasta pudiéndose celebrar este domingo 27 de septiembre elecciones departamentales y municipales (con más de dos millones de personas movilizadas en todo el país) bajo estrictos controles de bioseguridad. Esto último ha permitido de alguna manera darle cierre al ciclo electoral que se había iniciado 2019 en uno de los países más robustecidos en cuanto a la democracia.

Pero en el medio del ruido mediático, una de las voces que sonó con más fuerza –en cuanto a repercusiones de la Marcha de la Diversidad- ha sido la de “El Gordo” Verde a través de una carta abierta que de alguna manera invitó también a la reflexión.

 

 

“Duele en el alma”

“Respeto profundamente que cada uno luche por sus ideales y defienda sus derechos. Y creo que la diversidad como tal, es un valor que debemos defender todos. Aceptarnos y valorarnos en nuestras diferencias erradicando todo tipo de discriminación. Pero la marcha de ayer (viernes 25 de septiembre) fue tremendamente injusta y también duele en el alma. Hubo cero distancia, cero protocolo, sin tapabocas (mascarillas), cero empatía… ¿Qué costaba hacerla bien? Dolió”, expresa Juan Andrés, quien a modo de preámbulo cuenta que por estos días tiene a su padre internado por una operación al corazón y que apenas lo puede ver.

“Quizás es el mismo dolor que muchos guardan, por tanto tiempo de haberse sentido señalados o apartados por la sociedad, la religión o la propia familia. El dolor no conoce de fronteras, partidos políticos ni religiones. Soy Cura y me pueden decir muchas cosas por ello… pero conozco de ‘dolores del alma’. Cuando duele, duele”, prosigue Verde.

“El punto es que nuestro dolor no nos habilita a lastimar a otros”, señaló y recordó que la marcha “hirió a muchos”, además de describir un contexto donde muchas personas siguen sin trabajar, con “hospitales y personal de salud dejando todo en la cancha”, además de recordar a muchas personas que están ejerciendo la solidaridad al máximo.

“Y de pronto, en una noche tiramos todo por la borda y nos convertimos en los más egoístas… pensando únicamente en nosotros, en nuestros intereses, en nuestra lucha creyéndonos únicos e invencibles y nos olvidamos de que un bichito tamaño virus, nos dio vuelta como una media al mundo entero”, esboza.

“Estoy convencido de que más allá de la vacuna, los remedios que nos van a salvar y evitar estos dolores del alma son: la empatía, el respeto y la humildad. Ser capaces de ponernos en el lugar del otro, conociendo y valorando su realidad, sin creerme el centro del universo», dice en la carta.

“No pretendo señalar a nadie como ‘los buenos y los malos’. Todos tenemos un poco de cada cosa. Pero no dejo de hacer un llamado a la reflexión”, indica.

“Al final de cuentas, en esta vida todos estamos de paso. Vale la pena gastarla en cosas grandes que verdaderamente importen. Ojalá, cuando nos toque encontrarnos cara a cara con nuestro Creador, podamos decirle que el tiempo de vida que nos regaló, lo pudimos invertir bien en las personas que puso a nuestro lado buscando dejar todo un poquito mejor de como lo hemos recibido”, concluye.

La carta y expresiones utilizadas por Verde bien podrían ser aplicadas en cualquier momento o en circunstancia debido al contexto crítico por la pandemia del coronavirus donde cualquier manifestación multitudinaria -sin importar los móviles o protagonistas- con pocas medidas adecuadas representa una verdadera amenaza.  Pero también por todo aquello vinculado a la empatía, humildad y respeto. No obstante, en Uruguay, uno de los países más laicos de América Latina, la voz de este cura hizo que más de uno «prestara atención» provocando con ello un verdadero sacudón.

Puedes leer la carta completa, subida en Facebook, a continuación:

 

 

 

 

 

 

 

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