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¡Una monja católica en la lista Time 100!

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Sœur Norma Pimentel
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Protege a los migrantes en la frontera entre México y Estados Unidos

La revista Time genera cada año una lista de las cien personas más influyentes en el mundo. Y en esta ocasión, para sorpresa de muchos, incluyó a la Misionera de Jesús, la hermana Norma Pimentel, una luchadora de frontera por los derechos y la dignidad de los migrantes.

El área de acción de la hermana Pimentel es uno de los sitios más “calientes” de la franja divisoria entre México y Estados Unidos. El Valle del Río Grande en Texas, con la ciudad de Brownsville a la cabeza, y el noreste del Estado mexicano de Tamaulipas, y la ciudad de Matamoros.

Contra el laberinto judicial

Su trabajo se centra en la protección y el refugio de los migrantes –muchos de ellos centroamericanos, aunque también hay cubanos, venezolanos y haitianos—desde Cáritas en el Valle del Río Grande. Cientos de familias atrapadas en el laberinto judicial del programa “Permanecer en México” instaurado por Estados Unidos y aceptado por el Gobierno de México.

Este proyecto, llamado “Protocolos de Protección al Migrante” hace que los que piden asilo o refugio en Estados Unidos, sean enviados a México mientras esperan hasta que se determine su situación jurídica y se resuelva su caso (a favor o en contra, lo cual puede pasar en un año o en más tiempo, o nunca).

La hermana Misionera de Jesús, que anteriormente trabajaba en Estados Unidos, con los migrantes que habían sido liberados de la custodia por el Servicio de Inmigración y Aduanas, se ha trasladado, desde hace casi un año, a la ciudad de Matamoros, en la frontera del lado mexicano, para asistir a los que tienen que permanecer en México, a menudo bajo condiciones de inseguridad y de insalubridad extraordinarias.

Restaurar la dignidad humana

Luego del reconocimiento de Time, la hermana Pimentel dijo en redes sociales que estaba «honrada» de ser parte de la lista, y agregó que cree que su selección se hizo «como un reconocimiento al trabajo que hacemos aquí en la frontera, el de restaurar la dignidad humana a los necesitados».

Y agregó: “Es un reconocimiento a la generosidad de la gente del Valle del Río Grande y de todo Estados Unidos… Juntos reconocemos que tenemos una responsabilidad. Somos un pueblo de Dios, un pueblo impulsado por la presencia de Dios en nosotros mismos y en los demás”.

“Cuando vemos el sufrimiento humano”, continuó, “no podemos dar la espalda, debemos responder. Espero que este reconocimiento traiga más comprensión y ayude a las personas a ver más claramente lo que podemos hacer para respetar la vida humana, especialmente la más vulnerable”.

El campamento de refugiados de Matamoros alberga, en condiciones precarias, a poco más 1,500 solicitantes de asilo, que también han tenido que sortear la terrible situación provocada por la pandemia del coronavirus en tiendas de campaña donadas y a merced de condiciones extremas de clima, incluidas las lluvias torrenciales de los huracanes del Golfo de México.

¿Qué “crimen” es buscar protección?

“Imagínese vivir en tal incertidumbre, donde incluso los elementos básicos como agua corriente y un lugar para ducharse son inexistentes; donde tienes que depender de organizaciones externas para la comida, que tienes que cocinar en una fogata”, relató la hermana Pimentel en julio pasado en un artículo publicado en el Washington Post.

Para ella la política de la administración Trump “Permanecer en México” no se dirige a las personas con dignidad. “Es contrario a nuestras leyes y los dictados de la humanidad. La historia de estos solicitantes de asilo se ha desvanecido de las portadas de los periódicos estadounidenses y de las pantallas de televisión, pero la situación cruel e injusta continúa”.

Su llamado ha sido permanente, pero sobre todo durante la pandemia, para que la gente no ignore lo que está pasando en la frontera de Texas y Tamaulipas y para que el gobierno ponga fin a la política “Permanecer en México”. Entre tanto, “continuaremos ayudando a quienes están indefensos, cuyo único ‘crimen’ real es tratar de buscar protección para ellos y sus familias ”, escribió Pimentel en el rotativo estadounidense.

Un acto de bondad a la vez

El encargado de hacer su semblanza en la revista Time fue Julián Castro, ex secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos, quien señala que como directora ejecutiva de Cáritas del Valle del Río Grande, “dirige los esfuerzos para brindar refugio, comida, santuario y consuelo a las personas a menudo tratadas como menos que humanas. Su organización ha alojado y asistido a más de 100.000 personas en la frontera”.

Su ilimitada esperanza y su intrépida compasión le han valido el apodo de «la monja favorita del Papa», escribió Castro quien concluye diciendo que la hermana Pimentel “seguirá cambiando el mundo, un acto de bondad a la vez”.

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